Se reúne el Gabinete en medio de las tensiones internas y el clamor por la salida de Manuel Adorni
La reunión prevista para este viernes en Casa Rosada estará atravesada por la crisis política que desataron las denuncias contra el jefe de Gabinete. Crecen las diferencias internas, el malestar de los gobernadores y la presión de sectores del oficialismo.

La reunión de Gabinete de este viernes no será una más. Javier Milei volverá a sentar a todos sus ministros en Casa Rosada atravesado por la crisis política que abrió el caso de Manuel Adorni y por el cortocircuito con Patricia Bullrich, que decidió correrse del libreto oficial una vez más y exponer públicamente diferencias con el Gobierno.
La reunión, prevista para las 14 en Balcarce 50 estará encabezada por el Presidente y llega después de varios días de tensión interna por las declaraciones de Bullrich, quien le exigió públicamente a Adorni que presente cuanto antes su declaración jurada para intentar desactivar el escándalo alrededor de su patrimonio, sus propiedades y los gastos que todavía no fueron aclarados.
En Casa Rosada admiten que las palabras de Bullrich generaron malestar en el entorno presidencial. Sobre todo porque expusieron una discusión que hasta ahora se intentaba contener puertas adentro. La ministra no solo marcó diferencias sino que dejó en evidencia que dentro del oficialismo hay sectores que empiezan a preocuparse por el costo político de sostener indefinidamente el caso Adorni sin explicaciones concretas.
Pese al clima interno, Adorni mantendrá este viernes agenda pública. Según pudo saber este medio, viajará a Zárate para participar de la inauguración de una planta de Mercedes-Benz, en un intento por mostrar normalidad política y sostener exposición institucional mientras continúa bajo presión. Además, prepara una conferencia «especial» para las 13, en la que se espera que vuelva a referirse a las acusaciones sobre su patrimonio y al reclamo para adelantar la presentación de su declaración jurada.
Cerca de Bullrich rechazaron que haya existido una maniobra para desestabilizar al Gobierno y aseguran que la ministra “siempre jugó fuerte”. Fuentes allegadas a la exministra señalaron a este medio que “no volvió a hablar con Milei desde el lunes” y remarcaron que el Presidente le había anticipado ese día que la declaración jurada de Adorni iba a presentarse “cerca del 31 de julio”.
Las mismas fuentes sostuvieron atribuyeron a la senadora el hecho de que el jefe de Gabinete adelante la presentación a mayo. “No es lo ideal, pero si la presenta en 20 días le ganamos dos meses”, explicaron cerca de la ministra, dando a entender que el problema central para el oficialismo ya no es solamente judicial sino político y comunicacional.
Bullrich también dejó trascender que habló con Milei desde Chile antes de que escalara la polémica. “Que Milei diga lo que quiera”, transmitieron desde su entorno cuando se les consultó por las versiones de enojo presidencial. Y agregaron otra frase que resume el posicionamiento interno que intenta construir la ministra dentro del oficialismo. “Yo hice lo que tenía que hacer”.
En paralelo, Bullrich empezó a moverse con perfil propio. El jueves por la noche estuvo en el brindis por el Día de la Unión Europea realizado en la Bolsa de Cereales, donde se mostró en modo campaña y se sacó fotos con dirigentes, diplomáticos y empresarios.
Fuentes cercanas a la ministra aseguran además que busca diferenciarse del núcleo duro libertario y marcar autonomía política. “No podemos ir todos detrás de ellos”, deslizaron desde su entorno. La frase cayó especialmente mal en sectores alineados con Karina Milei, que consideran que Bullrich intenta capitalizar el desgaste del caso Adorni mientras preserva su propio volumen político dentro del Gobierno.
Este viernes la ministra recorrerá Lugano en otra señal de construcción territorial propia. Cerca de ella recuerdan además que siempre mantuvo ese estilo confrontativo incluso con aliados. “Cuando tuvo que criticar a Horacio (Rodríguez Larreta) por los piquetes lo criticó”, repiten.
Aunque desde el entorno presidencial intentan transmitir normalidad y descartan cambios inmediatos, el clima interno dista de ser el ideal. Funcionarios libertarios reconocen que el caso Adorni paralizó buena parte de la agenda política y económica del Gobierno, mientras el Presidente debió salir personalmente a defender a su principal colaborador durante su gira por Estados Unidos.



