Ola polar en Catamarca: cómo prevenir prevenir accidentes por monóxido de carbono
Con la llegada de las bajas temperaturas a Catamarca y el país, el uso intensivo de estufas, hornos y hornallas aumenta el riesgo de intoxicaciones por monóxido de carbono. Conocer las medidas de prevención y reconocer los síntomas a tiempo puede marcar la diferencia entre un incidente y una tragedia.

Lo que para muchas familias representa bienestar y resguardo frente al frío puede transformarse en una verdadera trampa mortal si no se toman los recaudos necesarios. El principal peligro es el monóxido de carbono (CO), un gas conocido como el «asesino silencioso» debido a una característica que lo vuelve especialmente peligroso: no tiene olor, color, sabor ni irrita las mucosas, por lo que resulta imposible detectarlo sin la presencia de señales indirectas o dispositivos específicos.
Cada año, este gas provoca miles de intoxicaciones y decenas de muertes, convirtiéndose en una de las amenazas más importantes dentro de los hogares durante la temporada invernal.
La regla de oro: una llama azul puede salvar vidas
Uno de los indicadores más sencillos para detectar un funcionamiento inadecuado de un artefacto a gas está a la vista de cualquier persona: el color de la llama.
La observación diaria del funcionamiento de estufas, calefones, termotanques, calderas y cocinas puede convertirse en una medida preventiva fundamental.
- Llama azul: indica una combustión correcta y un funcionamiento seguro del artefacto.
- Llama amarilla o naranja: señala una combustión deficiente y advierte que se está liberando monóxido de carbono al ambiente.
Ante esta última situación, la recomendación es inmediata y sin excepciones: apagar el artefacto de inmediato y llamar a un gasista matriculado para realizar la revisión correspondiente.
El mantenimiento preventivo, una inversión en seguridad
Uno de los errores más frecuentes consiste en esperar la llegada del día más frío del año para poner en funcionamiento la estufa. Sin embargo, la prevención comienza mucho antes.
Todos los artefactos a gas, incluyendo estufas, calefones, termotanques y calderas, deben someterse a una revisión anual realizada por un gasista matriculado. Este control permite detectar desperfectos antes de que representen un riesgo para quienes habitan la vivienda.
Asimismo, es indispensable verificar periódicamente el estado de los sistemas de evacuación de gases.
Entre las recomendaciones principales se destacan:
- Revisión anual de todos los artefactos a gas por parte de un gasista matriculado.
- Limpieza de conductos, asegurándose de que las chimeneas y salidas de aire no estén obstruidas por nidos de pájaros, escombros u hollín.
Estas tareas de mantenimiento resultan esenciales para garantizar una combustión adecuada y una correcta evacuación de los gases.
Ventilar también protege
Cuando las temperaturas descienden, uno de los errores más comunes consiste en sellar completamente la vivienda para impedir el ingreso del frío.
Sin embargo, esa práctica puede generar un ambiente peligroso al impedir la renovación del aire y disminuir la disponibilidad de oxígeno en el interior del hogar.
Por ese motivo, las recomendaciones de seguridad son claras:
- Nunca tapar las rejillas de ventilación con cartones, plásticos o muebles, ya que cumplen una función vital para la renovación del aire.
- Mantener siempre una ventana abierta apenas unos centímetros, generando una pequeña «rendija» de seguridad que permita la circulación de oxígeno, especialmente cuando se utilizan artefactos que no son de «tiro balanceado».
Una correcta ventilación constituye una de las principales barreras de protección frente a la acumulación de monóxido de carbono.
Prácticas que nunca deben realizarse
Existen conductas que incrementan considerablemente el riesgo de intoxicación y que deben evitarse en todo momento.
Entre las principales advertencias figuran:
- Hornallas y hornos: jamás deben utilizarse para calefaccionar el ambiente. No fueron diseñados para esa función y consumen rápidamente el oxígeno de la habitación.
- Braseros y estufas a querosén: si no queda otra opción que utilizarlos, deben encenderse y apagarse siempre fuera de la casa. Además, nunca se debe dormir con un brasero encendido dentro de una vivienda.
- Grupos electrógenos: deben permanecer siempre en el exterior, ubicados lejos de puertas o ventanas para evitar que los gases ingresen al interior del hogar.
Respetar estas recomendaciones disminuye significativamente las posibilidades de una intoxicación accidental.
Cómo reconocer una intoxicación
Uno de los mayores desafíos que presenta el monóxido de carbono es que sus síntomas suelen confundirse con una gripe o una mala digestión.
Por ello, cuando estas manifestaciones aparecen mientras una persona permanece en un ambiente calefaccionado, es fundamental sospechar de una posible intoxicación.
Los síntomas más frecuentes son:
- Dolor de cabeza intenso.
- Náuseas y vómitos.
- Mareos y debilidad.
- Somnolencia o pérdida del conocimiento.
Reconocer estas señales de alerta puede permitir una intervención temprana y evitar consecuencias mayores.
Qué hacer ante la menor sospecha
Frente a una posible intoxicación por monóxido de carbono, actuar con rapidez es determinante.
Las medidas recomendadas son:
- Abrir puertas y ventanas para permitir el ingreso de aire fresco.
- Salir inmediatamente al aire libre.
- Acudir al centro de salud más cercano.
Estas acciones deben realizarse ante la menor sospecha de presencia de monóxido de carbono en el ambiente.
Un aliado para la prevención
Además de todas las medidas de mantenimiento, ventilación y uso responsable de los artefactos, existe una herramienta adicional que puede aportar un margen extra de seguridad.
Se recomienda considerar la instalación de un detector doméstico de monóxido de carbono. Se trata de dispositivos económicos que emiten una alarma sonora cuando detectan niveles peligrosos del gas, brindando el tiempo necesario para reaccionar y abandonar el lugar antes de que la situación se agrave.
En una época del año donde la calefacción se vuelve indispensable, la prevención continúa siendo la herramienta más efectiva para evitar intoxicaciones. La revisión periódica de los artefactos, la ventilación permanente de los ambientes, el uso correcto de los sistemas de calefacción y la rápida identificación de los síntomas constituyen medidas esenciales para proteger la salud y reducir el riesgo que representa el monóxido de carbono, un enemigo invisible que cada invierno vuelve a poner en alerta a los hogares.