Nueve días de fiesta para honrar a la Virgen del Valle

Numerosas muestras de fe y devoción de los fieles en la Bajada de la sagrada imagen al presbisterio.

Ayer, se realizó la Bajada de la sagrada imagen de Nuestra Señora del Valle desde el Camarín hasta el presbiterio de la Catedral Basílica, dando inicio a las festividades de la Inmaculada Concepción.
Una importante cantidad de fieles se hizo presente para ser parte de la celebración. En el Paseo de la Fe, y mediante una pantalla gigante, la gente que no pudo ingresar a la catedral siguió la celebración.
En el inicio de su homilía, el obispo diocesano, Mons. Luis Urbanč expresó que «la novena de este año cobra un particular relieve puesto que con ella damos gracias por la culminación de la primera etapa de nuestra Misión Diocesana Permanente y, a su vez, damos inicio a la segunda parte de la misma con un trienio de preparación por la celebración de los 400 años del hallazgo de esta sagrada imagen que veneramos con tanto cariño, devoción, piedad filial y entusiasmo en este suelo catamarqueño”.
También manifestó que «con mucha humildad, sinceridad y dolor reconozcamos que somos remolones y minimalistas a la hora de conocer y profundizar nuestra fe, lo que trae consigo el descompromiso, las supersticiones, la corrupción, la mezquindad, las críticas destructivas, la murmuración, los sincretismos, la mediocridad, el flagelo de las medias verdades, la traición, la apatía….. Es por ello que, como Iglesia diocesana, hemos visto la necesidad impostergable de dedicar el primer año de este trienio a la ‘Formación de los Discípulos – Misioneros’, que somos todos los bautizados. Esta tarea se las he iluminado con una Carta Pastoral, que tendrán a disposición, como todos los años, a partir del 8 de diciembre, después de la procesión”.
En sus palabras, el obispo dijo: «Ruego a Dios y a la Virgen que, al término de nuestra novena, muchos hijos de María hayan creído más vivamente en el Señor Jesucristo y se hayan dispuesto a trabajar con mayor denuedo y generosidad a favor del Reinado de Dios en nuestras familias, barrios, clubes, pueblos y ciudades; en nuestras escuelas, colegios y universidades; en nuestros talleres, negocios, empresas y oficinas; en nuestros hospitales, sanatorios y hogares de ancianos; en nuestra casas de gobierno provincial y municipal, legislatura, fiscalías, tribunales y corte de Justicia, en nuestras parroquias, movimientos y áreas pastorales”.
Finalmente, dijo: «Los invito a que dirijamos nuestra mirada, con filial atención, a esta cuatro veces centenaria imagen de la Inmaculada Concepción y nos quedemos mirándola un momento y coloquemos en el huequito de sus tiernas manos nuestros corazones heridos, desfallecientes y esperanzados…”.
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