Crisis en Santa Cruz: policías acampan a 20 grados bajo cero y denuncian salarios de pobreza
El reclamo salarial mantiene semiparalizada a la fuerza en Río Gallegos. El gobierno provincial otorgó un aumento por decreto que dividió el conflicto, pero rechaza otorgar una amnistía.

El conflicto policial en Santa Cruz se agrava día a día y entra en una fase crítica. Un numeroso grupo de efectivos en actividad, personal del servicio penitenciario, bomberos y retirados mantiene un acampe frente a la Gobernación en Río Gallegos desde hace más de 45 días. La protesta se sostiene en condiciones extremas, desafiando el crudo invierno patagónico con temperaturas que este martes registraron mínimas de -10 °C y sensaciones térmicas de -17 °C.
A diferencia de otros conflictos históricos, los agentes decidieron garantizar las guardias mínimas para no dejar desprotegida a la sociedad. Sin embargo, al terminar sus turnos, se trasladan inmediatamente a las carpas frente al edificio gubernamental. El motivo subyacente es la dramática situación económica: afirman que sus sueldos están muy por debajo de la línea de la pobreza.
«Hay comisarios trabajando de Uber»
El costo de vida en la región sur del país agudiza el reclamo. «Hoy un policía de Santa Cruz cobra entre $900.000 y $1.100.000. Esos números no cubren la canasta básica total, que acá en el sur es muy cara y está en unos $2.200.000″, explicó Diego Rodríguez, mayor retirado de la fuerza.
La insuficiencia de los ingresos oficiales empujó a los uniformados a buscar empleos alternativos de manera informal. Según detallaron los voceros de la protesta, la crisis es tan profunda que incluso comisarios y subcomisarios trabajan de Uber, albañiles o venden comida para subsistir, debido a que al alcanzar jerarquías más altas se les prohíbe realizar horas adicionales de seguridad.
La precariedad laboral sumó una tragedia como bandera de lucha: a fines de junio, el subcomisario Gabriel Trujillo murió tras ser atropellado en la ruta provincial 12 mientras se dirigía a cumplir horas adicionales en Cañadón Seco para complementar su sueldo.
Un aumento por decreto que dividió a las localidades
El gobernador Claudio Vidal intentó destrabar la situación firmando un aumento por decreto que eleva el piso salarial a $1.700.000 para los ingresantes. Si bien la medida logró que localidades como Perito Moreno, Puerto San Julián y Piedrabuena levantaran las medidas de fuerza, el acampe en Río Gallegos, El Calafate y Pico Truncado continúa firme. Los manifestantes exigen que el básico llegue a los 2,2 millones de pesos y que el incremento impacte también en jubilados y pensionados.
Por su parte, el ministro de Seguridad provincial, Pedro Pródromos, aseguró que el Ejecutivo llevó adelante ocho reuniones y presentó 15 propuestas salariales. No obstante, el diálogo formal se encuentra totalmente quebrado.
El fantasma de las sanciones y la negativa del Gobierno
En las últimas horas, la tensión escaló luego de que dos efectivos se encadenaran a una de las entradas laterales de la Casa de Gobierno. Al reclamo por el dinero se le sumó el temor a futuras represalias y sumarios internos.
Desde el Gobierno de Santa Cruz mantienen una postura inflexible y descartaron de plano cualquier tipo de perdón o marcha atrás con los expedientes disciplinarios. «Amnistía no va a haber», sentenció el ministro Pródromos, tras ratificar que la protesta encuadra en una falta severa a los reglamentos internos de la policía.
