Fracasa la junta de peritos y la Justicia no logra definir cómo murió “Rojitas”

El ateneo de profesionales realizado en Córdoba dejó abiertas las tres hipótesis que se investigan desde el inicio: homicidio, muerte accidental y homicidio preterintencional.

La reunión de todos los peritos que intervinieron en la causa no logró despejar las dudas. Las diferencias se mantienen y la investigación sigue sin poder determinar si se trató de un homicidio o de un accidente. Es que los profesionales no lograron ordenar las conclusiones periciales y la medida terminó confirmando lo contrario: que la causa sigue fragmentada y con hipótesis que se superponen, la muerte de Rojas continúa sin una respuesta definitiva.
A más de tres años de la muerte del exministro Juan Carlos Rojas, la Justicia aún no logró establecer con certeza cómo ocurrió el hecho. La junta interdisciplinaria realizada el viernes 13 de marzo en Córdoba, que reunió a todos los peritos que intervinieron en la causa, terminó sin un criterio unificado y dejó abiertas las tres hipótesis que se investigan desde el inicio: homicidio, muerte accidental y homicidio preterintencional.
El encuentro fue coordinado por el fiscal Hugo Costilla y la fiscal coadyudante Paola González Pinto, con la participación presencial y remota de especialistas que intervinieron tanto en la autopsia como en los informes posteriores. Durante la jornada, los peritos expusieron y defendieron sus conclusiones, pero no lograron consenso.
La hipótesis del homicidio había cobrado mayor peso tras la segunda autopsia, que determinó un traumatismo craneoencefálico grave con hematoma subdural. Ese informe fue firmado por cinco médicos del Cuerpo Interdisciplinario Forense (CIF) de la provincia y luego avalado por peritos de la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Sin embargo, el expediente también incorporó el análisis de profesionales de Córdoba, quienes, a partir del estudio de imágenes, sostuvieron que no puede descartarse una caída accidental.
El resultado de la junta confirmó que las diferencias entre los especialistas persisten. Según fuentes del caso, en el acta final quedaron asentadas las tres hipótesis, sin que ninguna lograra imponerse sobre las otras.

Tres hipótesis en disputa
Las líneas de investigación plantean escenarios distintos y, en algunos aspectos, contradictorios.
La hipótesis de la muerte accidental, impulsada por peritos cordobeses, sostiene que las lesiones podrían ser compatibles con una caída, aunque admite limitaciones para explicar la totalidad de los hallazgos. Este escenario supone un período agónico prolongado y episodios convulsivos.
La del homicidio, en cambio, describe una secuencia de golpes y caídas sobre distintas superficies, lo que explicaría la diversidad de lesiones y algunos elementos detectados en la escena, compatibles —según esta línea— con la intervención de terceros.
Por su parte, el homicidio preterintencional plantea una agresión que derivó en la muerte sin que ese desenlace haya sido necesariamente buscado. También contempla la posible participación de otras personas, aunque en el lugar no se registraron huellas que lo acrediten.

Críticas y falta de definiciones
Hasta el momento, el Ministerio Público Fiscal no difundió un informe oficial sobre las conclusiones del ateneo. En paralelo, fuentes vinculadas a la causa cuestionaron la utilidad de la medida y señalaron que no aportó elementos nuevos, sino que reabrió discusiones ya saldadas en pericias anteriores.
También advirtieron sobre el uso de recursos en una instancia que, lejos de acercar definiciones, volvió a exponer las diferencias entre los equipos técnicos.

La investigación continúa
Con este escenario, la fiscalía deberá avanzar con nuevas medidas. Entre ellas, se prevé la reconstrucción del hecho, una diligencia solicitada por la querella, para la cual ya se realizaron planos de la vivienda y recreaciones en 3D.
A esto se sumará el análisis de los teléfonos celulares, otra de las pruebas consideradas relevantes para intentar reconstruir las circunstancias previas a la muerte.

Cierre
Sin una conclusión firme y con pericias que siguen sin lograr unificar criterio, la causa por la muerte de Juan Carlos Rojas expone, a más de tres años, las dificultades de la Justicia para dar respuestas concretas en un caso de alto impacto institucional. Lejos de cerrar el debate, la junta interdisciplinaria dejó en evidencia que las dudas persisten y que las hipótesis continúan en tensión.
En este escenario, la reconstrucción del hecho y el análisis de los teléfonos celulares aparecen como medidas necesarias, pero también como un nuevo intento por encaminar una investigación que hasta ahora no ha logrado esclarecer lo esencial: cómo y en qué circunstancias murió el exministro. Mientras tanto, el expediente avanza, pero la verdad sigue sin consolidarse y el caso permanece abierto, atravesado por interrogantes que aún esperan respuesta.

esquiu.com

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