“¡No sea mentirosa!”, la trastienda de la pelea entre la senadora libertaria Nadia Márquez y la vicepresidenta Villarruel en la que intervino Patricia Bullrich

Pasadas las 19 del viernes, la discusión por la reforma laboral que volvió con cambios de la Cámara de Diputados, recién había empezado en el Senado. Tras la exposición del senador libertario Juan Cruz Godoy, como miembro informante, tomó la palabra el peronista Mariano Recalde. Pero hubo movimientos, una senadora libertaria se paró, intentó hacer ingresar a diputados de LLA al recinto y Victoria Villarruel explotó en una discusión que terminó con un «¡No sea mentirosa!» contra la vicepresidenta.

Recalde criticaba el proyecto de reforma laboral, cuando en la transmisión oficial tomó la palabra Villarruel, visiblemente fastidiada. Cerca de una de las entradas al recinto se encontraba de pie la senadora libertaria por Neuquén, Nadia Márquez, que hasta diciembre era diputada nacional. La neuquina estaba haciendo ingresar a otros diputados libertarios, entre ellos Guillermo Montenegro, que supo ser asesor de Villarruel hasta que terminaron en malos términos.

Según se supo, Montenegro se dirigía a un palco pero lo condujeron al recinto. Apenas puso un pie en el lugar al que solo pueden entrar los senadores nacionales, Villarruel le llamó la atención a Márquez.

«No puede hacer entrar a nadie que no sea senador o prosecretario de bloque», increpó la vicepresidenta.

La neuquina pidió entonces una interrupción para aclarar. Recalde, confundido y todavía con el micrófono abierto, preguntó: «¿Sobre este tema?». Cuando Márquez le dijo que no, Recalde continuó: «Entonces, no. Dejame terminar el hilo de este tema».

Ahí tomó la palabra Villarruel, todavía más enojada. «Está en uso de la palabra el senador Recalde, usted sabe bien cuáles son las reglas de la Cámara de Senadores», remarcó.

Diálogo entre la senadora libertaria Nadia Márquez y la vicepresidenta Victoria Villarruel tras una discusión a los gritos. Foto: Juano Tesone

En los pasillos de la Cámara alta suelen repetir que terminó muy mal la relación entre Villarruel y su ex asesor, de relación muy cercana, Montenegro (homónimo del ex intendente de General Pueyrredón, con cabecera en Mar del Plata).

Fue entonces que Márquez también se enojó y aunque no fue al micrófono se escuchó que le gritó a la vicepresidenta: «¡No sea mentirosa! Sabe que yo no quise hacer ingresar a nadie». Y Villarruel le contestó: «Senadora ubíquese».

Tanto Montenegro como el diputado nacional Damián Arabia, otros de los que habían entrado, fueron sacados del recinto y continuó la sesión. Pero la tensión seguía en el aire.

La presidenta del Victoria Villarruel habla con Patricia Bullrich luego que unos diputados libertarios ingresarán al recinto. Foto: Juano Tesone
La presidenta del Victoria Villarruel habla con Patricia Bullrich luego que unos diputados libertarios ingresarán al recinto. Foto: Juano Tesone

Minutos después, Nadia Márquez se acercó a la presidencia del Senado para aclararle la situación a Villarruel.

Y por si ese acercamiento no alcanzara, después se vio a la presidenta del bloque de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, que también fue a hablar con Villarruel. Las dos mujeres, de fuerte carácter, hablaron poniendo las manos por delante, en una serie de fotos que expusieron el tirante vínculo entre ambas.

Quién es el diputado Guillermo Montenegro que hizo enojar a Villarruel

Guillermo Montenegro, el diputado que hizo enojar a Victoria Villarruel. Foto Federico López Claro

En el Congreso se solía deslizar que entre la presidenta del Senado, Victoria Villarruel y el diputado nacional Guillermo Montenegro, había más que un vínculo profesional.

Abogado de profesión, Guillermo Maximiliano Montenegro es secretario en la Fundación «Oíd Mortales», donde Villarruel es presidenta honorífica. Como asesor, acompañaba a la vice cuando era diputada a muchos de los viajes en el interior del país. Pero en 2024 se distanciaron y desde ahí el vínculo quedó roto.

Por eso, la aparición de Montenegro en plena sesión del Senado provocó el malestar de la vicepresidenta, que no dudó en cruzar a Nadia Márquez y llevó a la serie de aclaraciones y explicaciones que quedó registrada por los fotógrafos.

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