Elecciones en El Salvador: Nayib Bukele busca la reelección
Con gran apoyo popular y control absoluto del Congreso, el publicista de 42 años busca renovar su mandato.

«Daremos el ejemplo de civismo», dijo la presidenta del Tribunal Supremo Electoral (TSE), Dora Martínez, al dar por inaugurada la votación en un acto en el centro histórico de San Salvador.
Aliviados con la tranquilidad que llegó a sus barrios antes tomados por las pandillas Mara Salvatrucha y Barrio 18, muchos salvadoreños aplauden la política de «mano de hierro» de Bukele, aún a costa de algunas libertades.
«Yo tenía que pagar ‘renta’ (extorsión), me dijeron que iban a matar a mi esposa y a mi mamá. Llegaron con pistolas a mi trabajo. Ahora todo ha mejorado», contó a la agencia de noticias AFP el comerciante Nelson García.
Tras un sangriento fin de semana con 87 muertos, Bukele impuso en marzo de 2022 un estado de excepción que militarizó el país y suspendió garantías constitucionales.
Desde entonces, la política derivó en 76.000 detenidos y redujo a mínimos históricos los asesinatos, oficialmente 2,4 por cada 100.000 habitantes en 2023, en el que antes fue el país con mayor violencia criminal del mundo. Pero organizaciones como Amnistía Internacional y Human Rights Watch denuncian arrestos arbitrarios, torturas y muertes en prisión.
Unos 7.000 inocentes fueron liberados, pero muchos siguen en la cárcel sin debido proceso ni poder comunicarse con sus familiares.
Con cada vez más poder, Bukele, de ascendencia palestina, y quien se burla de sus críticos que le llaman «dictador», controla, además del Parlamento, la Justicia, la Fiscalía y el resto del aparato estatal.
Magistrados renovados por ese Congreso interpretaron la Constitución a su favor y, pese a estar prohibida la reelección, le permitieron postular para un segundo mandado, por lo que analistas y opositores aseguran que su candidatura es inconstitucional.
Por su parte, la oposición tiene cinco candidatos que apenas aparecen en las encuestas, incluidos los del izquierdista Frente Farabundo Martí (FMLN), Manuel Flores, y de la derechista Alianza Republicana Nacionalista (Arena), Joel Sánchez.
Según sondeos, el partido oficialista Nuevas Ideas conseguiría 57 de las 60 bancas, con lo que reforzaría su control de la Asamblea Legislativa, eliminando cualquier posibilidad de contrapeso en el recinto. El FMLN obtendría dos bancas y Arena, una.
Los demás partidos enfrentan la posibilidad de perder su personería jurídica, dado que de acuerdo con la ley electoral salvadoreña, las agrupaciones políticas deben obtener un mínimo de 50.000 votos o al menos un escaño para conservarla.
