Renunció el presidente de Bulgaria en medio de una grave crisis política y en la antesala de nuevas elecciones
Rumen Radev dejó su cargo y abrió un escenario inédito en la historia poscomunista del país, atravesado por inestabilidad política, protestas y sucesivos fracasos para formar gobierno.

Quién es Rumen Radev y por qué renunció a la presidencia de Bulgaria
Radev ocupa la presidencia desde 2016 y fue reelecto en 2021. Su salida coincide con crecientes especulaciones sobre una eventual creación de un nuevo partido político. De acuerdo con un sondeo del instituto Alpha Research, cerca del 40% de los búlgaros considera preferible que el país sea gobernado por una fuerza nueva, y una agrupación encabezada por Radev podría captar hasta la mitad de ese electorado, mientras el resto se distribuiría entre partidos nacionalistas y euroescépticos.
Durante su mandato, el presidente mantuvo una relación de fuerte confrontación con el líder del partido GERB, Boyko Borissov, y con el empresario y político Delyan Peevski, sancionado por Estados Unidos y el Reino Unido y señalado por amplios sectores como símbolo de la captura del Estado. El respaldo electoral de GERB se fue erosionando en cada elección, en un contexto marcado por escándalos de corrupción y gobiernos de coalición frágiles.
Quién asumirá la presidencia de Bulgaria
Según la Constitución búlgara, la vicepresidenta Iliana Yotova, exeurodiputada socialista, asumirá la presidencia de manera interina una vez que la renuncia sea ratificada. Deberá convocar a elecciones anticipadas y designar a un primer ministro provisional, mientras el Tribunal Constitucional evalúa la dimisión, sin un plazo establecido para resolver.
El escenario político búlgaro también se vio atravesado por la guerra en Ucrania y el debate en torno a la adopción del euro, finalmente implementado el 1 de enero. En ese contexto, Radev fue criticado en Bruselas por posturas consideradas cercanas al Kremlin, al oponerse a sanciones contra Rusia y al envío de ayuda militar a Ucrania, bajo el argumento de que solo beneficiaría a “belicistas”. También impulsó la idea de un referendo sobre la moneda única.
El futuro de Radev sigue abierto. Aunque no confirmó formalmente la creación de un partido, sostuvo recientemente que Bulgaria necesita una fuerza política capaz de “unir a todos los demócratas, de izquierda y derecha”, con el objetivo de garantizar elecciones justas y un desarrollo democrático pleno.

