Quién es María Pía Camuglia Yost, la niña de 10 años que salió campeona mundial de patín
Con apenas 10 años, la pequeña santafesina se coronó a nivel global y se perfila como una gran apuesta en esa disciplina. “Está súper feliz”, expresó su mamá.

Un camino que comenzó en la infancia
Oriunda de la localidad santafesina de Maciel, María Pía inició su vínculo con el patín a los tres años en el Club Maciel. Con el paso del tiempo, su preparación fue intensificándose, sumando entrenamientos en Rosario y más adelante en Buenos Aires, donde actualmente continúa desarrollándose.
La emoción tras la consagración
El momento de subir al podio quedó marcado por la intensidad de lo vivido. “Está súper feliz, emocionada, recontenta. Cuando subió al podio estaba con una felicidad enorme. Me decía: ‘Era un orgullo re grande, mami’”, relató Nadia Yost, su mamá.
Según contó, la propia María Pía también expresó lo que significó este logro: “Dice que es lo mejor que le pasó en la vida, que no lo podía creer”.
Luego de consagrarse, la joven compartió un mensaje en sus redes sociales donde resumió el esfuerzo detrás del resultado: “Detrás de esta medalla hay un gran trabajo. Gracias por cada entrenamiento, la dedicación, la paciencia y la motivación. Me siento súper feliz”.
Entrenamiento y acompañamiento familiar
El logro es fruto de una rutina exigente que involucra a toda la familia. Durante el verano, la patinadora se trasladó a Buenos Aires para realizar una preparación intensiva junto a su entrenadora, con quien trabajó durante enero, febrero y marzo.
Actualmente, combina entrenamientos presenciales con prácticas virtuales. “Viaja todos los fines de semana a Buenos Aires. Entrena sábado y domingo doble turno y en la semana entrena con videollamada con su profe”, explicó Nadia.
Además, los traslados dentro de la provincia forman parte del día a día. “Vamos hasta Rosario para que pueda patinar mientras hace la videollamada. Somos un gran equipo para ella, porque al ser tan chiquita necesita sí o sí el apoyo de los papás”, agregó.
Equilibrio entre la disciplina y la vida cotidiana
A pesar de la intensidad del entrenamiento, su entorno busca sostener una rutina acorde a su edad. “Tratamos de que tenga una vida normal de 10 años”, señaló su mamá.
En ese sentido, la escuela juega un rol fundamental. “Tenemos un gran apoyo de la institución. Cuando falta, después le explican y le toman las pruebas”, contó. También hay lugar para el juego y la vida social: “Se organiza para jugar con sus amigas. Capaz entrena más tarde y juega antes. Siempre buscamos esos momentos”.
La constancia es otra de sus características. “Ella misma pide ir a entrenar. En verano se levantaba a las 6 de la mañana para practicar temprano por el calor”, concluyó Nadia.

