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Provinciales

Un montañista catamarqueño llegó a la cima de una de las montañas más altas del mundo

Eduardo Salas alcanzó los 7.134 metros del Lenin Peak. en Asía Central

Publicado el 18 de agosto de 2026 4 minutos de lectura
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Un montañista catamarqueño llegó a la cima de una de las montañas más altas del mundo

Tras casi dos décadas en la alta montaña, el andinista catamarqueño sumó una nueva cumbre internacional a una trayectoria que incluye el ascenso a las 10 montañas más altas de América y los 11 volcanes más altos del planeta. El Lenin Peak representa ahora un nuevo desafío superado en su trayectoria.

El 15 de agosto, el montañista catamarqueño y guía de montaña alcanzó los 7.134 metros del Lenin Peak, una de las grandes cumbres de la cordillera del Pamir, en Kirguistán, Asia Central. La cumbre fue el resultado de una expedición exigente que combinó aclimatación, tránsito glaciar, escalada en hielo y capacidad para tomar decisiones frente a las condiciones cambiantes de la montaña.

Una montaña que obligó a esperar

La expedición comenzó con un proceso de aclimatacion de aproximadamente 15 dias con el ascenso al Razdelnaya peak (6148 m), y un primer intento a la cumbre principal que debió ser suspendido. Durante varios días, las nevadas persistentes modificaron las condiciones de la ruta de ascenso y aumentaron el riesgo de avalanchas en algunos de sus sectores. Frente a ese escenario, el grupo que se había iniciado originalmente decidió no continuar y posponer el objetivo

La espera se convirtió en parte de la estrategia.

Con el transcurso de los días, las condiciones climáticas y del terreno glaciar mejoraron sustancialmente y se abrió una nueva oportunidad. Edu decidió entonces volver a intentar la cumbre en condiciones mas segurras, pero esta vez acompañado únicamente por Ulises Kusnesov.

Ascender sobre el glaciar

La expedición contempló tres campamentos de altura: el primero (C1) a 4.400 metros; el segundo (C2) a 5.600 metros; y el último (C3) a 6.100 metros.

El tramo entre C1 y C2 constituyó uno de los sectores técnicamente más exigentes. El recorrido sobre el sistema glaciar requirió el uso de arneses y cuerdas, además del cruce de grietas mediante escaleras fijas.

La progresión hacia los campamentos superiores permitió completar el proceso de aclimatación antes de afrontar la jornada de cumbre, donde las exigencias físicas y ambientales se multiplicarían.

La jornada hacia los 7.134 metros

Desde C3 comenzaba el tramo definitivo.

La jornada implicó aproximadamente 10 kilómetros de recorrido total, ida y vuelta, y 1.050 metros de desnivel positivo hasta alcanzar la cumbre. La distancia, sin embargo, fue solamente una parte de la dificultad: buena parte del trayecto se desarrolló por encima de los 6.000 metros, lo que convirtio la permanencia prolongada en altura en uno de los principales desafíos.

Después de varias horas de ascenso, Edu y Ulises alcanzaron finalmente los 7.134 metros del Lenin Peak.

Una expedición sin apoyo externo

La travesía tuvo además una característica particular: fue realizada de manera completamente autónoma.

Fial eal estilo de sus expediciónes, Edu y Uli, transportaron en sus propias mochilas todo el equipamiento necesario para la expedición, sin recurrir a porteadores (sherpas) ni a servicios externos de apoyo para el traslado de cargas que cada vez es mas común en este tipo de montañas.

En una montaña de más de 7.000 metros, esta modalidad incrementa considerablemente la exigencia del ascenso. El equipo técnico, la indumentaria, la alimentación y los elementos necesarios para permanecer varios días en altura debieron ser transportados por los propios integrantes de la cordada.

Una nueva cumbre en una trayectoria internacional

El Lenin Peak se incorpora así a una trayectoria que comenzó hace casi veinte años y que tiene como escenario recurrente las grandes alturas de América y del mundo.

El ascenso a las cumbres más altas de América y a los volcanes más altos del planeta constituye el antecedente de una experiencia construida en ambientes de elevada dificultad, donde la aclimatación, el conocimiento del terreno y la capacidad de gestionar el riesgo resultan fundamentales.

Ahora, desde los 7.134 metros del Lenin Peak, el montañista catamarqueño suma una nueva cumbre internacional a ese recorrido.

Más allá de la cifra, la expedición dejó una enseñanza propia de las grandes montañas: la capacidad de llegar depende tanto de saber avanzar como de reconocer cuándo es necesario esperar.

En el Pamir, la primera oportunidad no fue la definitiva. La montaña exigió paciencia. Días después, con mejores condiciones, Salas y Kusnesov volvieron a intentarlo.

Esta vez, el camino terminó en la cumbre.