ONU: los eventos climáticos extremos ponen en riesgo la producción de alimentos en América Latina
El impacto de los extremos climáticos se ve en aumento debido a los persistentes desafíos estructurales como lo son conflictos, desaceleraciones económicas y crisis.

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Desafíos estructurales empeoran la situación
El impacto de los extremos climáticos se ve en aumento debido a los persistentes desafíos estructurales como lo son conflictos, desaceleraciones económicas y crisis. Además de los factores subyacentes como los altos niveles de desigualdad, la falta de acceso a dietas saludables y su falta de disponibilidad, y entornos alimentarios poco saludables.
El hambre afectó a 41 millones de personas en la región durante 2023, lo cual indica una disminución de 2,9 millones de personas respecto a 2022 y de 4,3 millones de personas respecto a 2021.
A pesar de los avances regionales, existen disparidades entre subregiones. La prevalencia del hambre ha ido en aumento durante los últimos dos años en el Caribe, alcanzando el 17,2%, mientras que se ha mantenido relativamente sin cambios en Mesoamérica, en el 5,8%.
En cuanto a la inseguridad alimentaria moderada o grave, la región también demostró avances por segundo año consecutivo, cayendo bajo el promedio mundial por primera vez en 10 años. En total, 187,6 millones de personas en la región experimentaron inseguridad alimentaria, 19,7 millones menos que en 2022 y 37,3 millones menos que en 2021.
Esta reducción se explica gracias a la recuperación económica de varios países de América del Sur debido a programas de protección social, esfuerzos económicos postpandemia y políticas específicas destinadas a mejorar el acceso a los alimentos.
En cuanto a la malnutrición, el reporte informa que el retraso en el crecimiento afectó al 22,3% de los niños menores de 5 años en el mundo en 2022. En América Latina y el Caribe, la prevalencia se estimó en 11,5%, significativamente por debajo del promedio mundial. Pero el progreso que había experimentado la región se ha desacelerado en los últimos años.
En esta región “uno de cada diez niños y niñas menores de cinco años vive con desnutrición crónica. La desnutrición y el sobrepeso coexisten en la región, exacerbados por la alta exposición y vulnerabilidad climática en las comunidades más vulnerables.