Marcha en Córdoba. Ni Una Menos: un reclamo urgente, con Agostina como símbolo
Una multitud se movilizó este miércoles en Córdoba capital y en ciudades del interior provincial exigiendo el fin de la violencia contra las mujeres.

Bajo una llovizna incesante, una multitud de personas marchó este miércoles contra la violencia machista en la ciudad de Córdoba. A 11 años de la primera movilización de Ni Una Menos, organizaciones, familiares de víctimas y personas autoconvocadas salieron a la calle para reafirmar el reclamo: “Ni una menos, vivas nos queremos”.
Aunque la convocatoria se realiza todos los años desde 2015, en esta oportunidad estuvo atravesada por el caso de Agostina Vega, la adolescente que llevaba desaparecida una semana y fue encontrada sin vida el sábado pasado.
Definitivamente, el clima de hartazgo, dolor y conmoción por el reciente femicidio, marcó la movilización. Los ojos llorosos, los puños en alto y los cánticos a todo volumen dieron cuenta de la bronca que tuvo este año el reclamo colectivo.

En este contexto, cientos de carteles expresaban un claro y sentido pedido de justicia, con una imagen en particular que dominó toda la movilización: el rostro de Agostina.
Sus abuelos maternos y su tía encabezaron la “barredora”, cuya consigna principal fue precisamente: “Justicia por Agostina”. En diálogo con la prensa, Miguel, el abuelo de la adolescente, tomó la palabra: “No vamos a parar hasta que se haga justicia. Toda esta gente está hace 11 años luchando y no la escuchan. Así como lo hacen con nosotros, háganlo con el resto”.
Nicole, tía de “Agos”, agregó conmovida: “Estoy orgullosa como mujer de estar acá. Toda mi vida la voy a extrañar, pero la recuerdo con la felicidad que nos daba. Así quiero que la recuerden todos”.
La muerte de Agostina volvió a poner en debate el rol del Estado en la prevención de estos asesinatos y el acceso a la justicia. Las referentes del movimiento feminista denunciaron el desmantelamiento de las políticas públicas de prevención y el recorte de recursos destinados a la asistencia de víctimas de violencia de género por parte del Gobierno Nacional.

“A 11 años del primer grito de Ni Una Menos, tomamos las calles en Córdoba y en todo el país para decir ‘basta de femicidios y crímenes de odio’”, afirmaron desde la Asamblea Ni Una Menos en la lectura del documento.
Maru Acosta, hermana de Paola Acosta, referente de la primera convocatoria de Ni Una Menos, volvió a marchar, como cada año: “Nos duelen Agostina y todas las que nos faltan. Nos solidarizamos con la familia y por todas las otras familias que perdieron a una mujer en manos del machismo”.
Y agregó que es fundamental que el Estado tome cartas en el asunto: “Hay muchas herramientas que pueden ayudar a prevenir. Salimos a las calles para exigir que se ponga plata en las políticas públicas”.
Foco en las masculinidades
En la marcha se advirtió una importante presencia de hombres. Lucas, de 37 años, docente de profesión, dijo que ya había asistido a otras marchas, pero reconoció que el caso de Agostina lo conmovió especialmente. “Nos interpela la violencia y entendemos que somos parte de ella, por eso estamos acá, acompañando desde nuestro lugar de varones a la lucha feminista y en contra de la violencia de género”, expresó.
León, de 23 años, sumó que la “lucha” no es sólo de las mujeres, sino que los varones también deben ser parte: “Nos toca a todos y creo que hace falta poner el cuerpo para manifestar que hay algo que no está funcionando. Desde nuestro lugar, me parece que es clave que cambiemos la mentalidad”. Y agregó: “Hacer silencio es ser cómplice”.
Para Josefina, de 24, fue fundamental la presencia de varones: “La verdad, agradecemos su presencia. Nosotras les queremos demostrar que realmente la causa nos conmueve, nos moviliza, y necesitamos que ellos formen parte de esto también”.
Erika marchó como todos los “3J”, desde el primer momento. “La intervención del Estado es importantísimo, pero creo que es crucial que haya un cambio a nivel social y cultural. Las estructuras patriarcales definen todos nuestros ámbitos, y si no detenemos estas relaciones jerárquicas, pueden terminar en muertes”, dijo.
Patricia, de 50, fue a la marcha con su hija de 18: “En esta oportunidad vengo porque estoy realmente harta. Tengo una hija y vivo con miedo de que le pase algo como lo de Agostina. En esta época me parece particularmente importante que todos estemos acá”.
A 11 años de la primera movilización, el grito de Ni Una Menos volvió a invadir las calles. Entre el dolor por los nombres de todas aquellas que faltan, el pedido de justicia y la demanda por políticas públicas efectivas, la marcha reafirmó que el reclamo contra la violencia de género sigue siendo una deuda pendiente.

