La Selección estrenará su nueva camiseta negra y despierta el fantasma de las finales perdidas

El equipo de Scaloni presentará ante la Roja su segunda equipación para el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá. La estadística es lapidaria: en las dos únicas finales que jugó con uniforme alternativo, Argentina cayó 1-0 ante Alemania.

 

La Selección argentina utilizará la Finalissima ante España para presentar oficialmente su camiseta suplente de cara al Mundial que se disputará en junio en Estados Unidos, México y Canadá. El nuevo uniforme, que ya había circulado en redes sociales con anterioridad, es enteramente negro con detalles blancos y azules, y su debut en un partido de semejante envergadura encendió las alarmas entre los hinchas de la Albiceleste.

El estreno del indumento no es una decisión caprichosa: los reglamentos de la competición exigen que las selecciones presenten su segunda equipación con cierta antelación al inicio del torneo, y la Finalissima representa una vitrina de primer orden para esa presentación. Sin embargo, la coincidencia entre el debut de la camiseta alternativa y un partido de máxima exigencia ante uno de los candidatos al título mundial no pasó desapercibida para los fanáticos más supersticiosos.

El motivo de la inquietud tiene sustento histórico. A lo largo de toda su trayectoria como selección, la Argentina disputó apenas dos finales vistiendo la camiseta suplente y las dos fueron mundiales: Italia 1990 y Brasil 2014. En ambas ocasiones el uniforme fue azul, el resultado idéntico —derrota por 1-0— y el verdugo el mismo: Alemania. El detalle, lejos de pasar inadvertido, se convirtió en tema de debate en las redes sociales durante las últimas horas.

La contracara de esa estadística es la fortaleza histórica del combinado nacional cuando viste sus colores tradicionales. La camiseta celeste y blanca estuvo puesta en cada una de las conquistas mundiales argentinas —1978 y 1986— y también en las victorias más recientes, como la Copa América 2021 y el Mundial de Qatar 2022. Para una hinchada que encontró en la superstición un ritual tan arraigado como el fútbol mismo, el dato no es menor.

Argentina jugó la final de Italia 1990 con la camiseta suplente. Perdimos 1 a 0 frente a Alemania.

Argentina jugó la final de Italia 1990 con la camiseta suplente. Perdimos 1 a 0 frente a Alemania.

El choque ante España tiene el doble condimento de ser el escenario de presentación oficial del nuevo uniforme y un anticipo de lo que podría ser un cruce en la fase final del Mundial. Scaloni tendrá la oportunidad de probar variantes tácticas y de medir el nivel del equipo ante una potencia europea, pero la imagen que quedará en la retina de los hinchas será, inevitablemente, el color de la camiseta con la que saldrán a la cancha.

Una maldición que la historia estadística no puede ignorar

Desde la perspectiva estrictamente numérica, el registro de la Selección en finales con uniforme alternativo arroja un saldo de cero victorias en dos presentaciones, con dos goles recibidos y ninguno convertido. No hay empates ni remontadas que matizar: solo derrotas ante el mismo rival y por el mismo marcador, lo que convierte a la serie en una de las curiosidades estadísticas más llamativas del fútbol argentino.

La nueva equipación negra representa, en ese sentido, un territorio inexplorado. Si bien el color es diferente al azul de las finales perdidas, la condición de camiseta suplente es la misma, y eso alcanza para que la comparación sea inevitable. Lo que el equipo de Scaloni haga en la Finalissima ante España no alcanzará para borrar la estadística, pero sí para empezar a escribir una historia diferente con el nuevo uniforme antes de que llegue el momento más importante.

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