La negociación con el FMI ante una nueva etapa: el cara a cara con Rodrigo Valdés

Desde el primer momento, el país esperó que con la llegada del economista chileno proveniente de las filas del MIT de Boston habría una visión algo más estructuralista y amplia sobre las políticas reales que el país puede aplicar para lograr las metas comprometidas con el FMI. Se especulaba con un funcionario difícil para negociar y discutir metas, pero que despliegue cierta capacidad de aceptar gradualismos flexibles y entendimientos sobre medidas complejas como la falta de velocidad en el levantamiento de restricciones cambiarias o movimientos financieros de canjes o cambios de carteras de endeudamientos; algo que espantó a su inmediato antecesor Chalk y su gente.
Valdés demostró en toda su carrera de funcionario y en sus visitas al país (varias en funciones en Chile y luego como conferencista) mostrar mucha voluntad de comprensión ante Argentina, y se explayó en la idea de pensar lo mejor para el país más allá de lo que los libros y normas del Fondo indiquen y obliguen.
Habrá que ver si estas inquietudes pueden ser desplegadas en los rígidos anaqueles del organismo. Pero lo cierto es que, al menos, se espera que cuando corra más su gestión, muestre una personalidad más dispuesta a escuchar argumentos y encontrar vías negociadas antes que la aplicación de las clásicas recetas que vienen de Washington.
Si las negociaciones salen bien, aparecerá en algún momento en escena la número dos del FMI, Gita Gopinath; la delegada del Fondo para cerrar el acuerdo final con la Argentina, al ser la persona que se ganó la confianza de la administración de Joe Biden para negociar con el país.
La subdirectora gerente del FMI cerró una buena relación con Sergio Massa en los últimos encuentros que ambos protagonizaron, y lograron certificar la confianza mutua en varias conversaciones vía WhatsApp. Ahora, ya ingresado el tratamiento del acuerdo en su etapa final, se espera que Gopinath saque a relucir su espíritu negociador y acelere el cierre de las discusiones. Si hay acuerdo, será Valdés quién tenga que controlar lo que se firme.
