La canasta de servicios se dispara: para una familia de clase media, ya roza los $3 millones mensuales

El costo de tarifas, transporte, educación y salud creció por encima de la inflación y presiona sobre el ingreso disponible. La recomposición de precios relativos explica gran parte del ajuste.

 

El proceso de corrección de tarifas y precios relativos sigue impactando de lleno en el bolsillo de la clase media. Según un informe, el costo de la canasta de servicios para una familia tipo ya alcanza los $2.980.339 mensuales en marzo de 2026, lo que representa un incremento del 22,25% respecto de noviembre del año pasado.

El dato no solo refleja la magnitud del ajuste, sino también su composición: el aumento duplica la inflación acumulada del período, según relevó la consultora Focus Market, estimada por debajo del 10%, evidenciando que los mayores incrementos se concentran en rubros que venían rezagados.

Cuáles son los servicios con mayores aumentos

El principal gasto continúa siendo el alquiler. Para un departamento de tres ambientes en el Gran Buenos Aires, el valor promedio pasó de $760.860 en noviembre a $827.599 en marzo. Sin embargo, durante 2025 los alquileres subieron un 51%, muy por encima de la inflación anual, impulsados por la escasez de oferta y la lenta reacción del mercado inmobiliario tras la derogación de la Ley de Alquileres.

A esto se suman las expensas, que aumentaron un 9,12% en el mismo período, en un contexto donde el peso de este gasto obliga a muchas familias a priorizar pagos y genera niveles de morosidad que alcanzan hasta el 20% en algunos edificios.

En cuanto a los servicios públicos, las tarifas continúan su sendero de actualización. La factura de electricidad sin subsidios pasó de $37.098 a $53.744, mientras que el gas natural aumentó a $27.276 bajo el nuevo esquema de tarifa plana, que busca suavizar los picos de consumo estacionales. Por su parte, el agua y las cloacas acumulan subas mensuales del 4%, lo que eleva la boleta a unos $36.486 en marzo.

El transporte también se encareció por encima del promedio. Una familia que utiliza transporte público de manera habitual gasta cerca de $89.381 mensuales, frente a los $70.605 de noviembre, con aumentos que durante 2025 superaron ampliamente la inflación tanto en Provincia como en la Ciudad. En caso de no contar con la tarjeta SUBE nominalizada, el gasto puede escalar significativamente.

El uso del automóvil, incluso de manera moderada, implica un costo adicional relevante. El precio de la nafta subió de $1.435 a $1.727 por litro, lo que eleva el gasto mensual en combustible a unos $72.947. A esto se suma el seguro automotor, que pasó de $83.686 a $146.020 en pocos meses.

Los servicios considerados esenciales, como salud y educación, presentan los mayores incrementos. La cuota de un colegio privado de nivel medio para dos hijos se ubica en torno a los $605.794 mensuales, tras aumentos de al menos el 70% interanual. En tanto, una prepaga familiar básica alcanza los $647.044, con ajustes atados a la inflación pero con rezago.

El aumento de la canasta de servicios

El aumento de la canasta de servicios

La conectividad tampoco queda al margen. El servicio de internet ronda los $81.202, el cable básico $32.762 y el streaming unos $26.698 mensuales, mientras que la telefonía móvil también registra subas, aunque más moderadas.

En conjunto, estos gastos configuran una estructura de consumo cada vez más rígida, donde gran parte del presupuesto familiar se destina a servicios difíciles de recortar.

La canasta de servicios continúa teniendo un fuerte impacto en la canasta

Si se amplía la mirada, la canasta de servicios acumula un incremento del 57,5% interanual a marzo, muy por encima de la inflación del mismo período. Esto refleja que, aun en un contexto de desaceleración inflacionaria, la recomposición de precios relativos sigue trasladándose con fuerza a la economía cotidiana.

“Los avances macroeconómicos son valiosos y merecen ser reconocidos, pero todavía no logran traducirse plenamente en la vida cotidiana. En este contexto, las reformas estructurales que se discuten, como la modernización laboral, no tendrán efectos inmediatos, aunque sí pueden ser determinantes en el mediano y largo plazo. Para acelerar esta transición hacia la microeconomía, será clave avanzar en la eliminación progresiva de las restricciones cambiarias pendientes, permitiendo que el sistema en su conjunto funcione con mayor normalidad y previsibilidad, y habilite un sendero de estabilidad con crecimiento. A su vez, el hecho de no atravesar un período electoral hasta 2027 abre una ventana de oportunidad poco frecuente: consolidar las medidas ya tomadas, sostener el rumbo y profundizar consensos en políticas estructurales“, indicó Damián DiPace Director de la Consultora Focus Market.

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