En su mensaje de Pascua, el Papa pidió que “los que tienen el poder de desencadenar guerras elijan la paz”

El Papa celebró su primera Pascua este domingo en una plaza San Pedro bulliciosa por el entusiasmo de 50 mil fieles y turistas. Una Pascua ensombrecida por la guerra a cuyos responsables pidió «elijan la paz» en su mensaje Urbi et Orbi (a Roma y el mundo).
En la conclusión de la primera Semana Santa de su pontificado, León XIV presidió la más importante celebración del calendario cristiano en un clima de inquietud por la guerra en Medio Oriente.
Anoche, Sábado Santo, los temores de un agravamiento del panorama bélico también resonaron en la basílica de San Pedro. El pontífice llamó esta mañana a la esperanza ante la violencia e la guerra “que mata y destruye” y la “idolatría del lucro” que saquea los recursos de la tierra” en su mensaje durante la misa de Resurrección.

“La vemos en la violencia, en las heridas del mundo, en el grito de dolor que se eleva por todas partes a causa de los abusos que aplastan a los más débiles”. Frente a ello subrayó que la Pascua es “una fuerza imparable”, capaz de dar luz en la oscuridad más profunda.
“Hoy necesitamos este canto de esperanza», afirmó, pidiendo a los creyentes a que “lleven la alegría de la resurrección por las calles del mundo”.
Pero el mensaje pascual “no siempre es fácil de acoger”, especialmente cuando “el lastre de los pecados” o la soledad agotan la esperanza”, señaló.
Señaló que el anuncio pascual alcanza al ser humano “hasta los abismos de la muerte” y “abre a la esperanza que no desfallece, a la luz que no se apaga, a esa plena de alegría que nada puede borrar”.
“Cuando las preocupaciones o los resentimientos sofocan la alegría de vivir, cuando sentimos tristeza y cansancio, cuando nos sentimos traicionados o rechazados, no parece que hayamos caído en un túnel del que no vemos la salida”, admitió.
Del altar frente a la basílica partió un bellísimo despliegue de decoraciones florados con decenas de miles de flores aportadas por los floristas holandeses.

Terminada la misa, el Papa se trasladó al balcón central de la basílica, donde el 8 de mayo pasado apareció ante la multitud y se anunció el Habemus Papam desde el cual el pontífice envió su bendición Urbi et Orbi, a Roma y al Mundo.
León XIV evitó, como es habitual en los mensajes dominicales tras el ángelus del mediodía, de pasar revista a los conflictos bélicos que se difunden en el mundo.
Anunció que el sábado 11 de este mes habrá una celebración en la basílica de San Pedro para implorar a Dios por la paz.
Lanzó mensajes en varios idiomas, como es costumbre en la jornada de Pascua y llamó al mundo a “elegir la paz”.
Denunció la “indiferencia” ante la guerras en el mundo, que dejan miles de muertos.
“Nos estamos habituando a la violencia , nos resignamos a ella y nos volvemos indiferentes ante la muerte de miles de miles de personas, indiferentes ante las secuelas de odio y división que siembran los conflictos y a sus consecuencias económicas y sociales”, señaló.
León XIV hizo un llamado a deponer las armas y buscar la paz en los conflictos globales mediante el diálogo. Enfatizó el mensaje de esperanza de la Pascua como una celebración de la resurrección de Jesús tras ser crucificado.
“¡Dejemos que nuestros corazones sean transformados por el amor de Cristo por nosotros!”. “Que quienes tienen armas las depongan!”. “¡Que quienes tienen el poder de desatar guerras elijan la paz!” “¡No una paz impuesta por la fuerza sino mediante el diálogo!” “¡No con el deseo de dominar a los demás sino de encontrarnos!”, imploró el pontífice.
El Papa mencionó una sensación de indiferencia “ante la muerte de miles de personas” y ante las consecuencias económicas y sociales que producen”-
Sin mencionar las guerras en particular, León citó a su predecesor, el Papa argentino Francisco, que durante su última aparición pública desde el mismo balcón principal de la Basílica, el día antes de su muerte, recordó a los fieles la “gran sed de muere, de matar, que presenciamos cada día».
D.D.
