Día Mundial de la Tuberculosis: aumentan los casos en Argentina y crece la preocupación por los jóvenes
En los últimos cinco años, las notificaciones de la enfermedad no paran de crecer en el país. Los especialistas advierten sobre la urgencia de reforzar la prevención, optimizar el diagnóstico molecular y asegurar la continuidad de los tratamientos

En el Día Mundial de la Tuberculosis, los especialistas advierten sobre el preocupante aumento de casos en Argentina y la necesidad de políticas sostenidas para frenar la enfermedad, que sigue afectando especialmente a jóvenes y poblaciones vulnerables.
La tuberculosis representa un desafío persistente para el sistema de salud pública argentino. Según el Boletín Epidemiológico Nacional N° 790/2025, durante 2025 se notificaron 16.445 casos de tuberculosis en el país, lo que implica un incremento del 3,9% respecto a 2024 y un crecimiento del 79,7% desde 2020.
Este aumento, advertido por la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria, se explica por factores estructurales y sociales que han debilitado la capacidad de respuesta nacional.
Qué explica el crecimiento de la tuberculosis en Argentina

El aumento de la tuberculosis en Argentina se vincula a múltiples causas: el debilitamiento progresivo de los programas de control, la dificultad para acceder al diagnóstico temprano, las interrupciones en los tratamientos y la persistencia de desigualdades sociales que favorecen la transmisión, como el hacinamiento y la vulnerabilidad socioeconómica. Según la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria, la tasa nacional ascendió a 34,6 casos cada 100.000 habitantes, con mayor concentración en Jujuy, Salta, Ciudad de Buenos Aires, provincia de Buenos Aires, Chaco y Formosa. Once provincias, incluyendo Santa Fe, Córdoba, Tucumán, Entre Ríos, Corrientes y Tierra del Fuego, muestran aumentos significativos.
Preocupa especialmente el incremento de casos en hombres jóvenes: el grupo de 15 a 44 años concentra el 60,7% de los diagnósticos. Además, los menores de 20 años representan el 16,6% del total. El doctor Andrés Burke Viale, neumonólogo y co-coordinador de la sección Tuberculosis de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria, subraya la urgencia de restaurar la Coordinación del Programa Nacional de Tuberculosis, disuelta en 2024, para mejorar la detección y adecuar las estrategias epidemiológicas.
El rol de la vacunación BCG y los desafíos en la cobertura

La vacuna BCG se mantiene como una herramienta preventiva esencial contra las formas graves de tuberculosis infantil. La cobertura nacional en menores de siete días alcanzó el 83,42% al 7 de enero de 2026, con variaciones entre provincias. La neumonóloga Sandra J. Inwentarz, co-coordinadora de la sección Tuberculosis de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria y miembro del Comité Asesor del Programa Nacional de Tuberculosis, sostuvo que “el Estado Nacional debe garantizar la provisión y aplicación oportuna de la vacuna BCG, clave para reducir la mortalidad infantil asociada a meningitis tuberculosa y tuberculosis miliar”.
Obstáculos y oportunidades en el diagnóstico temprano

La tuberculosis es una enfermedad prevenible y tratable, pero el retraso en el diagnóstico sigue siendo uno de los principales desafíos. Los síntomas iniciales pueden confundirse con otras patologías respiratorias, lo que retrasa la consulta y aumenta el riesgo de transmisión. Los especialistas insisten en la necesidad de ampliar el acceso al diagnóstico molecular con tecnologías como GeneXpert, que permite confirmar la enfermedad en menos de dos horas, detectar casos con baja carga bacteriana e identificar tempranamente la resistencia a rifampicina. Inwentarz remarca que facilitar la disponibilidad de estos insumos en todo el país es fundamental para cortar la cadena de contagios.
Garantizar tratamientos y evitar la resistencia
El tratamiento de la tuberculosis es eficaz si se realiza en tiempo y forma, pero requiere acceso y continuidad garantizados. La provisión gratuita de medicamentos de primera línea para casos sensibles y de segunda línea para formas resistentes es indispensable. La interrupción o irregularidad en los tratamientos favorece la aparición de cepas resistentes, lo que complejiza el control de la enfermedad a nivel poblacional y pone en riesgo tanto a los pacientes como a la comunidad.
Actualización de lineamientos y sistemas de información

El Ministerio de Salud de la Nación presentó la quinta edición del manual Pautas técnicas de tuberculosis en Argentina, una herramienta clave para orientar las prácticas de atención en todo el sistema de salud. El documento, que vuelve a publicarse después de 13 años, reúne información actualizada y basada en evidencia para el abordaje integral de la enfermedad y fue elaborado por especialistas en manejo clínico y programático de la tuberculosis, en un proceso coordinado por el equipo nacional y con la colaboración de la Organización Panamericana de la Salud.
La publicación de esta nueva edición de la guía se inscribe en un contexto epidemiológico nacional que requiere actualizar y unificar estrategias de abordaje, con un aumento sostenido de tuberculosis desde hace cinco años. Este incremento se concentra en unidades territoriales específicas: Buenos Aires y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires aportaron el 66,1% del total nacional en 2025, mientras que Salta registró la mayor tasa de incidencia con 60,5 casos nuevos por 100.000 habitantes.
Se encuentra en etapa final de revisión una actualización nacional de las pautas técnicas para el manejo de la tuberculosis, elaborada por expertos y académicos nacionales. Este documento permitirá incorporar criterios diagnósticos más precisos, actualizar el enfoque de riesgo y difundir lineamientos para el uso de pruebas moleculares y nuevas definiciones de tuberculosis resistente. Además, el fortalecimiento del Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud (SNVS), con la nominalización progresiva de los casos, busca mejorar la calidad de los datos epidemiológicos y orientar de manera más eficiente las intervenciones sanitarias. La disponibilidad de información confiable y oportuna es central para la toma de decisiones en salud pública.
Cooperación internacional y el impacto del retiro de la OMS
El abordaje integral de la tuberculosis requiere, además de políticas nacionales sostenidas, la articulación con organismos internacionales y acceso a redes de cooperación sanitaria. En este contexto, el reciente anuncio del Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto sobre el retiro definitivo de la Argentina de la Organización Mundial de la Salud (OMS) generó preocupación en la comunidad médica. Burke advirtió que “salir de la OMS implica perder acceso a financiamiento, información epidemiológica estratégica y espacios de decisión global”, lo que puede debilitar la respuesta frente a la tuberculosis y otras amenazas sanitarias.
El Día Mundial de la Tuberculosis: contexto y mensaje global

El 24 de marzo se conmemora el Día Mundial de la Tuberculosis para concientizar sobre las consecuencias sociales, económicas y sanitarias de la enfermedad y para reforzar los esfuerzos destinados a poner fin a la epidemia. La fecha recuerda el anuncio realizado en 1882 por el doctor Robert Koch, quien descubrió la bacteria causante de la tuberculosis y permitió avanzar en su diagnóstico y tratamiento.
En la Región de las Américas, según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), 350.000 personas enfermaron y 30.000 fallecieron por tuberculosis en 2024, de las cuales el 29% tenía coinfección TB/VIH. Aunque las tasas de incidencia y mortalidad se estabilizan, persisten los desafíos vinculados a los determinantes sociales como pobreza, exclusión, desnutrición y discriminación. El lema de 2026, “Podemos poner fin a la TB: impulsados por la atención primaria de salud, la innovación y comunidades comprometidas”, destaca la importancia de fortalecer la atención primaria, incorporar innovación y garantizar la participación comunitaria para avanzar hacia la eliminación de la enfermedad en la región.
La tuberculosis no es una enfermedad del pasado. Su aumento en la Argentina refleja tensiones estructurales en el sistema de salud y exige respuestas sostenidas, articuladas y basadas en evidencia.
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