Boca avanzó a los cuartos de final de la Copa Argentina en el final menos pensado. Dominó claramente el juego, no encontró el camino para convertir pese a tener algunas chances muy claras y casi sobre la hora se salvó porque Vélez falló un penal, el que el palo le devolvió a Dilan Godoy. Tras el 0-0, la diferencia la hizo en el desempate: 4-3, gracias a dos tapadas de Álvaro Montero, al que le compró al Fortín en el último mercado de pases.
La puntería que le faltó en los 90 minutos le hizo un guiño en la definición al equipo dirigido por Rodolfo Arruabarrena, más efectivo en la serie de cinco penales. Su arquero le sacó los remates a Elías Gómez y Thiago Silvero, en una resolución que había adquirido suspenso cuando Tomás Marchiori le contuvo el disparo a Enner Valencia. Finalmente, Montero se transformó en la figura, para llevar al Xeneize a la siguiente instancia, donde se cruzará con Racing.
De generar la falta en el mano a mano con Simón Escobar sobre la hora a héroe tras la igualdad, después de que el penal ejecutado por Godoy diera en un palo y se fuera del radar de cualquiera que pudiera tomar el rebote. Entonces, ese Boca que prácticamente no había sufrido durante el encuentro, pero casi lo pierde en el final, tuvo revancha en el desempate. Fue otra noche al límite, después de no saber cómo definirlo por su ineficacia de cara al arco.
Dos veces pudo marcar Tomás Belmonte, pero esta vez, a diferencia del agónico 1-0 a Lanús el viernes pasado, falló de frente a la red, incluso sin arquero. Más tarde, Alan Velasco cruzó su remate, apenas desviado por el segundo palo, cuando Leandro Paredes lo dejó mano a mano. Los intentos desde afuera del área de Sebastián Villa, Miguel Merentiel y Leonel Flores -ingresó en el último cuarto de hora- estuvieron lejos de preocupar. Hizo más méritos que el Fortín, pero sólo en los penales encontró alivio, con su capitán ya fuera de la cancha, reemplazado, por una molestia en el muslo izquierdo.
Boca trepa en la tabla del torneo Clausura, aunque tiene más empates que triunfos; sigue en la Copa Argentina y la semana que viene comenzará en la Bombonera el mata-mata con San Pablo por los cuartos de final de la Copa Sudamericana, certamen en el que es el único argentino que sigue adelante.