Debutó el nuevo Senado con un fuerte cruce entre Victoria Villarruel y Patricia Bullrich
En la que fue la sesión de incorporación, la presidenta del Senado no le concedió la palabra a la ministra de Seguridad. ¿Un anticipo de la Cámara que se viene? En tanto, por sus vínculos con el narcotráfico, la rionegrina Lorena Villaverde no pudo jurar: su título fue devuelto a comisión para mayor análisis. Si bien se hizo presente en el recinto, a los pocos minutos se retiró.

Así las cosas, las autoridades de bloque acordaron una salida elegante: que el asunto vuelva a comisión. ¿Qué pasará en esa instancia? Por ahora, no se sabe. Pero, “por lo pronto, ganamos tiempo”, dijo aliviada una alta fuente del Senado.
Bullrich, la más aplaudida
Con elegancia, el tema fue dejado de lado y llegó el momento de las juras. En el recinto hubo tres ausentes. Una de ellas fue, casualmente, Vigo, quien había rechazado el título de Villaverde. La cordobesa faltó porque su marido, el diputado electo y exgobernador, Juan Schiaretti, tenía una operación cardíaca programada. También se ausentó la chubutense Edith Terenzi y el catamarqueño Flavio Fama. Este último recibía un premio a la Innovación Federal en la Universidad Católica de Salta. Como su ausencia no era decisiva para el desarrollo de la sesión, el radical pegó el faltazo. En tanto, la chubutense tenía una cirugía programada.
Mientras las juras se llevaban adelante, en los palcos se la pudo ver a la secretaria General de Presidencia, Karina Milei. La hermana del Presidente estuvo escoltada por el ministro del Interior, Diego Santilli, y el jefe de Gabinete, Manuel Adorni. Detrás suyo, Sharif y Lule Menem.
El momento de mayor ovación fue cuando juró Patricia Bullrich. Vestida de blanco y acompañada por familia, la ahora exministra de Seguridad, recibió el apoyo explícito de Karina Milei, quien le gritó: “Vamos Pato”.
Al lado del palco de los funcionarios se encontraba el de los gobernadores. Se hicieron presentes Rolando Figueroa (Neuquén), Gustavo Melella (Tierra del Fuego) y Leandro Zdero (Chaco). También se vio a algunos de los senadores salientes por allí. Como la rionegrina Mónica Silva y la cristinista María Inés Pilatti Vergara.
Además, en una de las bandejas se lo vio a uno de los principales referentes de Javier Milei: el economista Alberto Benegas Lynch, quien fue a presenciar la jura de su hijo, Joaquín. Este también recibió aplausos y ovaciones.
Otra presencia llamativa fue la del salteño Alfredo Olmedo, el dirigente «de la campera amarilla». Con un look que no pasó desapercibido (camisa amarilla y campera negra), el dirigente de Ahora Patria acompañó a Emilia Orozco, su alfil político, que dio el salto de Diputados al Senado.
Cruce Villarruel – Bullrich
La ceremonia fue la reaparición de la vice: hacía dos meses que la Cámara alta no sesionaba. Y lo que sucedió este viernes podría ser el anticipo de la que se espera que sea una relación tensa: la de Villarruel y Bullrich.
La presidenta del Senado, que dejó en claro días atrás -tras reunirse con Bullrich- que cumplirá con su rol institucional, no se amilanó frente a la exministra. Culminadas las juras, Bullrich quiso hacer uso de la palabra. Pero Villarruel no se lo permitió.
Le recordó que en la reunión de Labor del jueves se había acordado que no habría “ningún discurso ni intervención”, salvo el discurso de Carlos «Camau» Espínola, que le dedicó unas palabras de agradecimiento a los senadores salientes.
Pese a la insistencia de Bullrich, Villarruel no le habilitó el micrófono y dio por concluida la sesión. Enseguida, la senadora electa se dirigió al estrado para hablar con la vice. Minutos después, en diálogo con este medio, la porteña contó que había pedido la palabra para reclamar, a viva voz, “que la ley sea justa para todos”. Es que se había acordado que cada senador podría jurar acompañado por tres invitados. Y hubo caso de legisladores que llevaron hasta 9 invitados.
Como fuere, Bullrich se prepara para tener un rol protagónico en el Senado: conseguir los votos para las leyes de Milei. En los próximos días, le aguardan los primeros desafíos: lograr el avance, durante las sesiones extraordinarias, del Presupuesto 2026 y la Reforma Laboral. El asunto es que la ministra ya dejó en claro que será ella (y no Villarruel) la encargada de reunir los votos por fuera del bloque que comandará. Es decir, que tomará el rol que, por tradición, le corresponde al Presidente de la Cámara: negociar con el resto de los bloques para sumar las voluntades necesarias para que las leyes del Ejecutivo prosperen.
Habrá que ver si Villarruel se deja opacar por la porteña. Por lo pronto, este viernes, le marcó la cancha y dejó en claro que, quien conduce la Cámara, es ella.



