Con una causa en su contra, el cura Pachado renunció a la parroquia de su comunidad
El religioso está acusado por el delito de “abuso sexual”. Además, la Iglesia designó una comisión para recibir informes sobre clérigos y miembros sospechados por estos delitos.
Según se explicó, aunque escuetamente, el cura Pachado renunció como párroco de esa comunidad, “hasta solucionar sus cuestiones personales ante la Justicia”. El sacerdote está imputado por «abuso sexual con acceso carnal agravado por ser el autor ministro de un culto religioso» y «abuso sexual simple agravado por ser el autor ministro de un culto» un hecho continuado. El cura fue imputado a principios de octubre último y como primeras medidas la Fiscalía de la Tercera Circunscripción de Belén había ordenado que se le realicen las pericias psiquiátricas y psicológicas. Pachado fue denunciado a mediados de diciembre de 2018 y luego que la Cámara de Apelaciones rechazará un pedido de prescripción, la fiscalía lo imputó.
El hecho del que se lo acusa habría ocurrido en 1997; por entonces, la denunciante era una niña de nueve años y el religioso estaba radicado en la localidad de Hualfín, en el departamento Belén. Actualmente, la joven tiene 30 años.
En este contexto, también se informó que tras la publicación de la Carta Apostólica del papa Francisco “de Motu Proprio ‘Vos estis lux mundi’”, de fecha 7 de mayo de 2019. En esta misiva establece normas referidas a delitos cometidos por clérigos o miembros de institutos de vida consagrada o sociedades de vida apostólica “contra el sexto mandamiento del Decálogo y a conductas llevadas a cabo por autoridades competentes que consistan en acciones u omisiones dirigidas a interferir o eludir investigaciones civiles o investigaciones canónicas, administrativas o penales, contra un clérigo o un religioso, respecto de los mencionados delitos”. Por ello, Urbanc nombró para la Diócesis de Catamarca, una Comisión de Abusos Sexuales para la recepción de informes. Para tal fin, fue designado el presbítero Julio Quiroga del Pino, quien contará con la colaboración de sus pares Julio Alejandro Murúa, Salvador Armengol Acevedo y José Antonio Díaz. “Por cualquier inquietud, dirigirse al Obispado de Catamarca, San Martín 655, de lunes a viernes, de 9.00 a 12.30, a partir del mes de febrero”, se precisó.
Este diario intentó consultar, a efectos de tener más detalles al respecto, con los integrantes de la Comisión. El presbítero Quiroga del Pino, designado para encabezar esta comisión, brevemente comentó que “cuando uno sepa de algo o tenga algo que decir al respecto o alguna denuncia, se presenta en el Obispado y pregunta por mí, en primer lugar, y recién se establece la reunión”.
Catamarca registra, hasta el momento, tres sacerdotes sospechados de haber incumplido con el sexto mandamiento –impulsados por sus bajos instintos- que aún no llegan a ser juzgados, de acuerdo con el Código Penal Argentino (CPA). “Si ustedes creen, recibirán todo lo que pidan en oración”, dice Mateo 21.22 y, por lo pronto, las personas que los denunciaron esperan justicia, la de los hombres en primera instancia.
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