César Romero, acusado por el asesinato de Balde de la Punta, optó por el silencio
El fiscal Jonathan Felsztyna lo imputó por homicidio calificado. Romero, asistido por el abogado Víctor García, se mantuvo en silencio, y continuará detenido.

El fiscal de Instrucción de Novena Nominación del Distrito Sur Jonathan Felsztyna imputó ayer por la tarde a César Romero por el presunto delito de homicidio calificado por relación de pareja, de acuerdo con la prueba recabada hasta el momento. Romero es el único sospechoso por el crimen de Lorena Salas, la joven madre de 28 años asesinada el jueves por la noche de un disparo con un rifle.
Esta guía establece pautas obligatorias para fiscales y fuerzas de seguridad. Exige actuar con perspectiva de género y debida diligencia reforzada, tratando toda muerte violenta de una mujer como posible femicidio desde el inicio, evitando la revictimización y asegurando pruebas clave.
Con este norte, entre las primeras medidas impartidas, se llevó a cabo la autopsia, se realizaron pericias balísticas y se tomaron testimonios. Durante la indagatoria, que se llevó a cabo ayer por la tarde, el acusado Romero, asistido en la defensa por el abogado del foro local Víctor García, se mantuvo en silencio.
El imputado continuará detenido. De acuerdo con el procedimiento, el fiscal solicitaría en las próximas horas el control de detención. También se indicó que María del Valle Salas, madre de la joven asesinada, se constituiría como querellante en la causa. La mujer es representada en la querella por la abogada Marcela González. Hasta el momento, no fue admitida formalmente como querellante en el proceso.
Lejanía y silencio
Balde de la Punta no figura en casi ningún mapa de consulta cotidiana. Está a 130 kilómetros de la Capital, en Capayán, y el acceso no es sencillo. Ahí vivía Lorena. Ahí fue asesinada. Sus hijos, testigos involuntarios, tuvieron que pedir ayuda a un vecino.
El crimen de Lorena no es un hecho aislado. Es, en todo caso, el último eslabón de una cadena que en Catamarca tiene historia, geografía y un patrón que se repite: mujeres asesinadas lejos, en parajes o localidades del interior, en contextos de violencia que el Estado conocía y no supo —o no quiso— interrumpir.
Desde que el homicidio agravado por violencia de género fue incorporado como figura al Código Penal, Catamarca acumula varios casos, entre causas concluidas e investigaciones en curso. Aproximadamente la mitad ocurrió en localidades del interior catamarqueño. La distancia no es un dato menor: es parte del problema. La lejanía invisibiliza, aísla y, en muchos casos, hace que las redes de contención lleguen tarde o no lleguen.
En el crimen de Lorena, la investigación avanza con protocolo de género aunque la calificación legal —por ahora— sea “homicidio calificado por la relación de pareja”. La figura podría modificarse a medida que la instrucción incorpore nueva evidencia. Su madre, María del Valle, desde el dolor, pidió Justicia. Los tres hijos de Lorena quedaron sin su madre en Balde de la Punta.
El crimen de Lorena Salas en Balde de la Punta reactiva una pregunta que la provincia no termina de responder: ¿qué hace el Estado cuando una mujer muere de un disparo en el medio de la nada? La causa avanza, en silencio, y en estos casos, el silencio ensordece.
¿Qué hacer?
Ante una situación de violencia, propia o de una persona conocida, el primer paso es denunciar. Podés acercarte a la Unidad Judicial Especial de Violencia Familiar y de Género (Esquiú 315, Capital; Felix Placita 155, Valle Viejo), a las Unidades Judiciales de Capital, Valle Viejo y Fray Mamerto Esquiú, a la Fiscalía General (Roca 50) o a los Juzgados de Familia (Av. Juan de Almonacid 1.439). En el interior, en comisarías o Juzgados de Paz.
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