Camellos en el camino: el momento límite que vivió Luciano Benavides en pleno Dakar
El piloto argentino debió realizar una maniobra extrema para esquivar a un grupo de dromedarios durante la tercera etapa en Arabia Saudita.

El Rally Dakar 2026 volvió a demostrar por qué es considerada la competencia más dura del mundo. Más allá de las exigencias físicas, la navegación y la resistencia mecánica, el desierto siempre ofrece situaciones imprevisibles. En esta edición, uno de esos momentos tuvo como protagonista al argentino Luciano Benavides, quien se encontró de manera sorpresiva con un grupo de camellos en plena ruta y debió reaccionar en cuestión de segundos para evitar un accidente de consecuencias imprevisibles.
El episodio se produjo durante la tercera etapa del rally, desarrollada en la región de Al Ula, en Arabia Saudita. Benavides avanzaba a alta velocidad a bordo de su moto del equipo Red Bull KTM Factory Racing cuando, en medio de la arena, apareció un conjunto de dromedarios cruzando el trazado. La escena, captada en video por la organización, mostró al piloto salteño realizando una maniobra brusca pero precisa para esquivarlos sin perder el control.
Los animales, ajenos al ruido del motor y al contexto de la competencia, continuaron su marcha sin alterarse, mientras el argentino lograba mantenerse en pie y seguir adelante. La reacción fue clave, ya que un impacto a esa velocidad podría haber provocado una caída grave o incluso la deserción inmediata del Dakar, algo que ningún competidor quiere enfrentar.
Lejos de quedar afectado por el susto, Benavides completó el tramo con un rendimiento sólido. Finalizó la etapa en la cuarta posición, a cuatro minutos y medio del ganador del día, el español Tosha Schareina, representante del Monster Energy Honda. Ese resultado le permitió sostenerse entre los protagonistas de la clasificación general, donde actualmente ocupa el quinto puesto, con una diferencia de once minutos y seis segundos respecto del líder, el australiano Daniel Sanders.
El cruce con los camellos no fue solo una anécdota pintoresca, sino una muestra más de los desafíos únicos que plantea el Dakar desde que se disputa en Medio Oriente. A diferencia de otros rallys, el contacto con la fauna local es una posibilidad real, y los pilotos deben estar preparados para reaccionar ante cualquier imprevisto, incluso cuando el cansancio comienza a acumularse.
La competencia continuará este miércoles con la exigente cuarta etapa maratón, que tendrá 451 kilómetros cronometrados por los caminos de Al Ula. Allí, los pilotos no contarán con asistencia mecánica al final del día, lo que agrega un condimento extra de dificultad. En ese contexto, Benavides buscará seguir avanzando en la general, con la experiencia de haber superado uno de esos momentos que hacen del Dakar una prueba tan extrema como impredecible.
