La calma política que necesita Javier Milei: tregua interna, negociación por las PASO y reformas polémicas
El Presidente consiguió alinear a su Gabinete en torno a su figura, pero el resquemor de los aliados del Senado puede ser síntoma de algo más profundo.

El clima mundialista y la probable gira papal le vinieron bien al Gobierno. Como un toque de campana en medio de una pelea larga, le permitieron descansar, maquillar algunos magullones y tomar aire para lo que viene. Pero la tregua no implica inmovilidad. Mientras la política bajó transitoriamente el volumen, Javier Milei aprovecha para ordenar su frente interno, explorar consensos para avanzar con la eliminación de las PASO y profundizar una agenda de desregulación que empieza a encontrar resistencias en distintos sectores.
El stand by político enfrió la tensión libertaria, que había amagado con detonar tras los cruces entre Santiago Caputo y Martín Menem, uno más de tantos. No desapareció en su esencia, que sigue latente, pero al menos dejó de desarrollarse a cielo abierto. La calma también se trasladó al Congreso, donde transcurrió una semana sin sesiones, aunque siguieron llegando nuevos proyectos de la avalancha reformista anunciada por Milei el 1 de marzo: Súper RIGI, Ley de Lobby, Ley de Ludopatía y eliminación del etiquetado frontal. Carpetas que se acumulan en un cuello de botella ya generado por otras iniciativas que descansan a la espera de acuerdos que las vuelvan viables.
El único amague de turbulencia apareció tras el Tedeum, cuando se generó una confusión respecto del ingreso de Patricia Bullrich a una actividad en el Cabildo. Se sabe: la creciente autonomía de la ministra no es del agrado de Karina Milei y sigue siendo una incógnita cómo se canalizará su potencial electoral en 2027. La opción natural de reemplazar a Manuel Adorni como candidata en la Ciudad empieza a empañarse por las aspiraciones de Pilar Ramírez, jefa del bloque libertario en la Legislatura y principal armadora karinista en CABA. No quedarían, en ese caso, otros lugares de relieve para Bullrich salvo una eventual candidatura a vicepresidenta, aunque desde el comando central de La Libertad Avanza todavía no bajaron señales claras.
Al mismo tiempo, la exministra se mueve como si su futuro político pudiera prescindir del águila violeta, en un rompecabezas 2027 que comenzó a armarse mucho antes de lo previsto.
Como fuera, el propio Milei se encargó de clausurar cualquier especulación. Ese mismo lunes apareció abrazado con Bullrich en el balcón de la Casa Rosada. Como si los libertarios hubiesen empezado a entender que los trapitos se lavan en casa. O, como dijo Martín Menem cuando lo consultaron sobre el episodio “Rufus”: «Cualquier tipo de situación se resuelve en el vestuario».
Si la confrontación dejó de exhibirse, la rosca nunca se detuvo. Y si hay una reforma que obsesiona hoy a Milei es la electoral, especialmente la eliminación de las PASO incluida en el proyecto oficial. En la Casa Rosada entienden que una grilla más despejada facilitaría el armado de cara a 2027.
La iniciativa ingresó por el Senado y parecía condenada al fracaso debido al rechazo del peronismo, la UCR y el PRO. Incluso generó nuevos cortocircuitos entre Bullrich y Karina Milei porque la senadora pretendía tratar Ficha Limpia por separado, una estrategia que fue desestimada por la hermana presidencial. Como ocurrió en aquel lejano 2024, cuando comenzaron las primeras rispideces en el corazón libertario, Milei vuelve a colocarse por encima de las disputas, reparte palmadas para todos los sectores y exige lealtad a un único liderazgo: el suyo. Hasta ahora, le alcanza para mantener el barco a flote.
Respeto interno pero dudas de los aliados
Sin embargo, en los pasillos del Congreso empezaron a aparecer dudas. Aunque no hubo actividad formal, algunos radicales ya no se mostraban tan convencidos de bloquear la iniciativa. “En la provincia van a seguir, claro. Pero en Nación… no sé, quizás no tengan sentido”, comentaba una legisladora de la UCR durante la semana, aludiendo a una contradicción evidente: defender las primarias en los distritos y rechazarlas a nivel nacional.
Algo parecido ocurre con el PRO. “¿Qué pasaría si Bullrich no es candidata a jefa de Gobierno y La Libertad Avanza le garantiza la Ciudad a Macri?”, se preguntaba un operador que orbita entre ambos espacios. “¿El PRO va a cerrarse en defensa de las PASO o puede conceder?”.
En esa misma lógica se inscribe el relanzamiento federal de Mauricio Macri. “Voy a volver a cantar”, dijo el expresidente. No se refería, claro, a otra imitación de Freddie Mercury —casi se ahoga con un bigote postizo en una de aquellas actuaciones, vale recordar—. Macri vuelve a dejar correr la idea de una candidatura propia, una forma de presionar a Milei, que necesita concentrar toda la oferta de centroderecha sin dispersiones.
Si bien sigue observando la añoranza de parte del círculo rojo por un “mileísmo sin Milei” —fantasía que naturalmente lo potencia—, en el fondo parece concentrado en un objetivo más modesto pero concreto: que la Ciudad conserve su color amarillo y que ese amarillo no sea patito. Desde esa base, todo es negociable.
El peronismo naufraga en el oceano de sus debates internos
Incluso dentro del peronismo empiezan a escucharse voces disonantes. En una entrevista concedida a este medio, el gobernador de Catamarca, Raúl Jalil, expresó: “Estoy en contra de las PASO, lo he dicho públicamente”. Y agregó que el peronismo debería acompañar la reforma política. ¿Se abre una ventana en aquellos distritos del PJ más proclives al diálogo con la Nación? En todos los casos, las candidaturas provinciales funcionan como moneda de negociación, sobre todo porque Milei terminó comprendiendo que puede gobernar el país sin necesidad de contar con gobernadores propios.
Mientras tanto, el peronismo sigue enfrascado en sus propias disputas. Y ya comienza a considerar un escenario en el que las primarias directamente no existan. En el kirchnerismo circula una fórmula salomónica para evitar una guerra total: “Si Kicillof es el candidato a presidente, nosotros ponemos el candidato a gobernador”. No parecería sencillo que el actual mandatario ceda.
También los K le reclaman al gobernador bonaerense una participación más activa en el incómodo relato electoral de “Cristina Libre”. “Si llega a ser presidente va a tener la misma amenaza de ir preso que ella”, deslizan en La Cámpora.
La otra discusión girará alrededor del desdoblamiento, una novela que parece no terminar nunca. Si en 2025 el kirchnerismo defendía la unificación electoral, ahora muchos creen que la estrategia más conveniente es separar los comicios. Aunque en el entorno de Cristina Kirchner sospechan que Kicillof podría cambiar de posición si avanza una candidatura presidencial, en la mesa chica del Movimiento Derecho al Futuro aseguran que seguirán defendiendo la separación de fechas, tal como hicieron el año pasado.
Casa Rosada se apoya en los planes de Sturzenegger
Pero mientras la política disfruta de una pausa relativa, el laboratorio reformista libertario no se detiene. Allí sobresale Federico Sturzenegger, decidido a profundizar la agenda de desregulación incluso en sectores especialmente sensibles.
El ministro llora de emoción por el regreso de los jóvenes al país, aunque Migraciones no tenga forma de determinar con precisión por qué vienen o por qué se van quienes atraviesan la frontera. No existen datos concluyentes al respecto, más allá de algunas historias individuales convertidas en categoría general.
En los últimos días se encendieron alarmas por dos iniciativas. Una de ellas es la reforma inmobiliaria, que apunta a eliminar la obligatoriedad de la matrícula y del título universitario para ejercer como corredor, habilitar el trabajo interjurisdiccional sin restricciones y liberalizar honorarios y comisiones. Los colegios profesionales cuestionan tanto la constitucionalidad del proyecto como sus posibles efectos sobre la seguridad jurídica de las operaciones.
La otra discusión es todavía más sensible: la venta de medicamentos. Se trata, en rigor, de quitarles a las farmacias la exclusividad del negocio y abrir un mercado gigantesco para las plataformas de comercio electrónico.
“¿Será por eso la emoción y la férrea defensa de Marcos Galperin?”, ironizaban desde el sector de los laboratorios, donde observan con preocupación la posibilidad de que los remedios lleguen directamente por delivery.
Uno de los puntos que se analizan es que un único farmacéutico pueda supervisar una cadena o una estructura ampliada de comercialización. Una fuente del sector advirtió que, de prosperar la medida, existirían tres riesgos simultáneos: pérdida de trazabilidad ante partidas defectuosas, aparición de medicamentos falsificados y aumento de los robos a vehículos encargados de distribuir esos productos.
La definición, exagerada o no, refleja la intensidad de la resistencia que empieza a despertar la nueva avanzada desreguladora. “En vez de cien muertos por el caso del fentanilo, con la desregulación podrían ser cinco mil”, graficó la fuente.

