Champions League: PSG y Arsenal animan la gran final por la Orejona

Este sábado se enfrentan en el estadio Puskás Aréna de Budapest

Dos estilos de juego diferentes, uno más lírico, otro más pragmático, detrás de un mismo objetivo: imponerse en la final y conquistar el trofeo más importante en cuanto a clubes de Europa.

El fútbol es un cúmulo de ideas en busca de un objetivo: llegar a la victoria, alcanzar la gloria. Los caminos para dar con lo pretendido pueden tomar distintos recorridos y ahí lo que aparece es el universo de la planificación, los conceptos y las distintas escuelas filosóficas que le dieron un marco de acción a los entrenadores de este deporte. “A la gloria se llega por la vía fácil o por la vía difícil. Lo importante es llegar”, dice el periodista español Martí Perarnau. Este sábado a las 13 horas (Fox Sports, ESPN, Disney+ Premium), en el estadio Puskás Aréna en Budapest, discutirán dos estéticas de juego por el máximo trofeo de Europa, la famosa “Orejona”, La Champions.

De un lado, el temido París Saint-Germain de Luis Enrique, que viene de consagrarse en el torneo doméstico por quinta vez consecutiva, La Ligue 1, y pretende repetir la obtención de un título que conquistó con creces la temporada pasada al aplastar por 5 a 0 al Inter de Milán en el Allianz Arena de Múnich. Y del otro, el Arsenal de Mikel Arteta, el joven de 44 años que revolucionó la historia de “Los Gunners”, al conseguir alzarse con la Premier League luego de 22 años de sequía y posicionarse como finalista de Champions tras 20 calendarios de espera.

La revolución del PSG con Luis Enrique en sus filas entusiasma con que puedan repetir el trofeo y terminar de sellar su reputación de “mejores del mundo”. Con un estilo fluido y vertiginoso en el ataque, los parisinos han demostrado que el diálogo con la pelota, más que acumular estadísticas en la posesión y cantidad de pases, produjo una dinámica en la táctica que han relucido algunos de sus intérpretes: Ousmane Dembélé –balón de oro– y los implacables Nuno Mendes y Khvicha Kvaratskhelia.

“Ha sido uno de los mejores entrenadores que haya tenido en mi carrera. Él me ayudó mucho a mejorar con y sin la pelota. Son fundamentos tácticos que me enseña siempre y yo intento luego reproducir en el terreno de juego. También tengo a jugadores increíbles conmigo y lo hacen más fácil”, fueron las palabras de Dembélé en la previa de la final y no escatimó en sus elogios con el entrenador español. “Luis Enrique ha sido uno de los mejores entrenadores de mi carrera”.

“Es una motivación para nosotros no marcar la historia, que ya lo hicimos el año pasado, sino continuar siendo uno de los mejores equipos del mundo y de Europa en este momento. Este es nuestro objetivo”, resaltó Luis Enrique cuando le tocó hablar en la conferencia de prensa realizada en el Puskás Aréna, haciendo referencia a que la conquista histórica la hicieron en 2025 tras conseguir la Orejona por primera vez en la historia del PSG.

La presión mayor por hacer historia la tendrá Arteta, quien buscará lograr la primera Champions para Arsenal y completar esa fiebre en las gradas que alguna vez contó con pesquisa de fanático y literato, el gran escritor Nick Hornby, con el fútbol por encima de cualquier actividad mundana de Londres. Con la pesada carga de una etiqueta histórica que ha rotulado de “aburrido” el juego de Los Gunners, la propuesta que los mantiene invictos en este torneo está vinculada con la fuerza, el orden y cierto pragmatismo que los ha llevado a explotar algo más que la pelota parada. “Me gusta porque no se centra solo en saques de esquina y centros al área”, dijo el ídolo italiano Andrea Pirlo a Marca“Desde hace años ha desarrollado su propio estilo, que incluye aprovechar al máximo los córners. Lo estudia todo a fondo y tiene mucho talento. Ganar la Premier League y llegar a esta final es un gran logro”.

Entre los nombres preponderantes del equipo inglés, asoman Gabriel Magalhães y Saliba, la base de este conjunto. Asume gran protagonismo Rice para ganar la batalla en el mediocampo y, más adelante, resuenan Saka y Gyökeres, el delantero sueco que acumula 21 goles. “La preparación ha sido excelente y muy positiva. Estamos aquí porque nos lo hemos ganado”, dijo Arteta en conferencia de prensa. “Hay una parte de alegría y satisfacción increíble, pero hay una parte que, es verdad, es de peso, de alivio. De decir: ‘Ostras, lo hemos hecho, y esto ya lo tenemos’. Eso lo tenemos que usar ahora como un tsunami de ilusión, de emoción y de hambre para ir y ganar la Champions ahora”, afirmó en días posteriores a consagrarse en la Premier.

Pero toda la tinta de las predicciones, las especulaciones teóricas, va a quedar varios renglones más atrás cuando la pelota se ponga en marcha y el control sea parte del juego, y lo impensado sea el factor imprescindible de una lógica que solo tendrá sentido en el grito de gol, la más dulce melodía de los ansiosos por vivir un buen espectáculo. Un hecho que todavía se sigue alimentando de ideas colectivas y la búsqueda de seguir reformulando estéticas que tiene detractores y alabadores.

Este sábado –Johan Cruyff dixit– el centro del universo será una pelota. En la tierra de los “Magiares Mágicos”, el equipo de oro de los mundiales, en la geografía del hombre que cambió los conceptos tácticos y alcanzó la inmortalidad en el premio al mejor gol. En la casa de Ferenc Puskás, se jugará, sin dudas, una muy interesante final de Champions. Para alquilar balcones.

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