El día después de la reforma laboral: cuáles son los objetivos del Gobierno en Diputados ante el desconcierto opositor
Terminó la actividad en la Cámara baja en el período de sesiones extraordinarias con dos triunfos importantes sobre sus principales ejes de campaña: economía y seguridad.

Esa ambición libertaria coincide con el desánimo opositor, que perdió tanto la iniciativa como la coordinación entre su multiplicidad de espacios. «Las veces que hicimos oposición verdadera fue porque había cohesión y comunicación entre todos los bloques que estamos en contra de Milei. Ahora no hay ni un grupo de WhatsApp», plantearon a este medio durante la sesión. La fragmentación de estos espacios coincide con la posición sindical sobre la necesidad de movilización al Congreso durante el debate, aunque los gremialistas cerraron filas en el recinto contra el proyecto: tanto los peronistas (Siley, Palazzo, Moyano, Yasky, Manrique), como el chubutense Ávila (petrolero, está en Provincias Unidas) y el puntano Álvarez (de UTHGRA, pertenece a Innovación Federal) votaron en contra.
Cámara de Diputados: el rol del peronismo
«Están realmente perdidos», señaló un dirigente libertario consultado por la oposición, pero refiriéndose al peronismo. Su análisis coincide con el pesimismo de todos los diputados de Unión por la Patria acerca de la posibilidad de revertir algún artículo del proyecto. «La única pelea es por el quorum”, respondió uno de sus referentes un día antes del debate. Una vez que este inició, intentaron hacer caer la sesión con una moción de orden que obligó a Martín Menem a recurrir, nuevamente, al desapego normativo con natural disimulo para atravesar el momento tenso. Ese gesto fue el de mayor rebeldía en la jornada: sin nada, casi lo logran.
Por otro lado, distintas fuentes de la bancada de Unión por la Patria no pudieron responder acerca de una agenda en común desde el 1° de marzo, cuando se habilita la posibilidad de proyectos de todos los espacios en el marco de las sesiones ordinarias. «Tenemos 150 reuniones por semana donde se repiten los mismos argumentos sin llegar a nada«, se quejó un miembro del bloque, que describió una dinámica de debate asambleario sin conducción ni dirección. «El peronismo está sufriendo el proceso de balcanización que tiene toda la sociedad», planteó otro diputado, más medido, que consideró que hay que atravesar la tormenta: «No están las condiciones materiales para armar una mayoría propia, pero si les va mal, y creemos que eso va a pasar este mismo año, se va a volver a armar algo como lo fue el Congreso del 2025″.
Desde el radicalismo ven en su histórico antagonista un déjà vu: «Tienen que entender que hay peronistas con peluca y hacer el duelo«. A ellos, un legislador que tuvo un rol protagónico en la presidencia de Alberto Fernández les respondió: «El Gobierno tiene un proyecto tan extremo que no veo peronistas que los vayan a acompañar». Lo cierto es que en la última sesión muchos discursos de Unión por la Patria apuntaron a los justicialistas que ya integran otros bloques. La bonaerense Vanesa Siley, por caso, les reprochó a oficialistas catamarqueños, misioneros y salteños no continuar con el legado de las rebeliones encabezadas por Felipe Varela, el comandante Andresito y Martín Miguel de Güemes.
«Dejen de decir que Sáenz es peronista», repitió con cierto hartazgo uno de los más respetados de la bancada peronista, en referencia al gobernador de Salta, que tiene su armado propio alineado a Casa Rosada. Luego dijo: «Todos hablan con nosotros, pero las relaciones carnales las tienen con el Gobierno». «Se están vendiendo por chaucha y palito, pero les va a salir mal la apuesta», opinó otro. Aún así, cada uno de los provincialistas que respaldó el proyecto tuvo una observación crítica hacia la actual gestión, ya sea por infraestructura, por salud o por universidades. La posibilidad de la construcción de esa mayoría quizás tenga que olvidar bloques, personas y rencores. La prioridad puede volver a estar en las agendas.

