Carlos Alcaraz hace historia y gana el Abierto de Australia en una final emotiva ante Novak Djokovic

El español venció a Novak Djokovic en Melbourne y, con solo 22 años, se convirtió en el jugador más joven en completar el Grand Slam y marcar una época en el tenis mundial.

 

Carlos Alcaraz ganó el Abierto de Australia tras imponerse en la final a Novak Djokovic por 2-6, 6-2, 6-3 y 7-5. El español hizo historia al conquistar su primer título en Melbourne y se convierte así en el noveno tenista de la historia que logra completar el Grand Slam, esto es, vencer al menos una vez en Australia, Roland Garros, Wimbledon y el US Open.

Alcaraz firmó en Melbourne una de las páginas más importantes del tenis moderno. Con apenas 22 años y 272 días, el número uno del mundo se convirtió en el jugador más joven de la historia en reunir los cuatro títulos de Grand Slam, alcanzando su séptima corona grande tras sus consagraciones previas en Wimbledon, Roland Garros y el Abierto de Estados Unidos.

El español logró una victoria histórica ante el máximo ganador de Grand Slams y completó el Grand Slam con apenas 22 años.

El murciano superó una marca que se mantenía vigente desde 1938 y confirmó su irrupción definitiva en la élite, no solo por los títulos obtenidos, sino por la forma en que los consiguió: enfrentando y venciendo a referentes históricos del circuito.

Cómo fue la final del Abierto de Australia entre Carlos Alcaraz y Novak Djokovic

La definición del Abierto de Australia enfrentó a dos generaciones. Novak Djokovic, dueño de 24 títulos de Grand Slam y con diez finales ganadas previamente en Melbourne, impuso su experiencia desde el arranque. En el primer set, el serbio fue preciso y agresivo, presionó con su derecha y logró dos quiebres consecutivos para cerrar 6-2 con autoridad.

El segundo set marcó el punto de inflexión. El español comenzó a variar alturas, a utilizar dejadas y a mover a Djokovic de lado a lado. Esa estrategia le permitió lograr un quiebre temprano, afirmarse con su saque y emparejar el marcador con un sólido 6-2.

El festejo del murciano marcó un cambio de era en el tenis mundial.  

El festejo del murciano marcó un cambio de era en el tenis mundial.

Con el partido igualado, Alcaraz ganó confianza y trasladó la presión a su rival, que ya no encontraba la misma comodidad en los intercambios largos.

En el tercer set, el murciano sostuvo su dominio con mayor creatividad y consistencia. Aprovechó las condiciones de la pista, con menor bote por el cierre parcial del techo, y consiguió dos quiebres consecutivos para imponerse 6-3.

El cierre del partido que confirmó una nueva era en el tenis mundial

El cuarto parcial condensó la tensión máxima. Djokovic buscó forzar el partido al límite en su intento por alcanzar el 25º Grand Slam, pero Alcaraz resistió los momentos más exigentes. Logró el break decisivo y cerró el set 7-5, sellando una victoria histórica tras más de tres horas de juego.

La consagración en Australia consolida a Alcaraz como número uno del mundo y como el gran referente de la nueva generación. Su madurez competitiva, incluso tras recuperarse de los calambres sufridos en la semifinal ante Zverev, reafirmó que la juventud puede ser una ventaja en los escenarios de máxima presión.

Djokovic, a los 38 años, volvió a demostrar su vigencia y carácter competitivo, aunque esta vez encontró en Alcaraz a un rival que encarna el relevo definitivo. El tenis mundial fue testigo de un cambio de era, con un campeón que ya escribió su nombre entre los más grandes de la historia.

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