Murió Rosita Roisinblit, incansable luchadora de Abuelas de Plaza de Mayo
La entidad informó este sábado el fallecimiento de una de sus máximas referentes, que tenía 106 años. En el año 2000, pudo por fin abrazar a su nieto Guillermo.

Una biogfrafía inolvidable
Hija de colonos judíos, Rosa Tarlovsky nació en Moisés Ville, provincia de Santa Fe, el 15 de agosto de 1919. Se recibió de obstetra en la Universidad Nacional del Litoral y fue partera jefa de la Maternidad Escuela de Obstetricia de Rosario.
Allí pudo relatar que habían sido secuestrados por personal de la Fuerza Aérea y que permanecieron detenidos en una casa en la zona oeste del Gran Buenos Aires, años después identificada como la Regional de Inteligencia de Buenos Aires (RIBA). La joven dio a luz un varón al que llamó Rodolfo Fernando y el parto fue asistido por el obstetra del Hospital Naval, Jorge Luis Magnacco.
Rosa nunca dejó de exigir verdad y justicia: “Necesito saber quién se los llevó, a dónde se los llevaron, qué pasó con ellos”, reclamaba. Junto a sus compañeras de Abuelas fue querellante en el juicio Plan sistemático de apropiación de niños durante la última dictadura, que condenó a Jorge Rafael Videla, Reynaldo Bignone, Jorge Eduardo Acosta, Santiago Riveros, Antonio Vañek, Jorge Luis Magnacco y Antonio Azic.
En la causa que investigó la desaparición de su hija y su yerno en la RIBA, en 2016 fueron la justicia condenó a Omar Graffigna -impune desde el juicio a las Juntas-, Luis Trillo y Francisco Gómez, el apropiador de su nieto.
Rosita Roisinblit
“Rosa fue una gran compañera, amiga leal, siempre dispuesta a hacer lo que la institución requiriera. Su rol para el avance en los estudios genéticos que lograron identificar a los niños desaparecidos fue central, cuando junto a su nieta, repetían los estudios hasta que se llegó a conocer índice de Abuelidad”, agrega el comunicado de Abuelas.
Señalando además: “De memoria prodigiosa, amante del tenis y el tango, podía repetir los campeones de diez años consecutivos de la Roland Garros o cantar mil tangos sin olvidar la letra. También repasar viajes, personalidades y contactos esenciales recogidos en los viajes para seguir la búsqueda”.
“Le gustaban los festejos, bailar y cantar. Por eso, para sus 100 años Abuelas hizo una gran fiesta que la dejó retratada bailando. Sólo nos quedan palabras de agradecimiento por su entrega, su solidaridad y el amor con el que buscó a los nietos y nietas hasta el final”.

