Con muestras de emoción, se realizó la Bajada de la Virgen
Los fieles pudieron vivirlo de cerca tras dos años por la pandemia. Así iniciaron las actividades en honor a la Madre Morena.

Ayer por la tarde y con la Bajada de la Sagrada Imagen de la Virgen del Valle desde el Camarín de la Catedral hasta el Paseo de la Fe, Catamarca dio inicio a las fiestas en honor de la Virgen. Las festividades se enmarcan en el 131° aniversario de la Coronación Pontificia de la Pura y Limpia Concepción del Valle, y en el tiempo de preparación para vivir el Sínodo de la Sinodalidad, convocado por el Papa Francisco, y de la Asamblea Diocesana de este año.
En el momento de su reflexión, Mons. Urbanc destacó que este año, honramos a la Madre del Valle “trabajando la dimensión sinodal de la Iglesia y preparando nuestra Asamblea Diocesana que tendrá lugar el uno de octubre venidero, Dios mediante”.
Se refirió a la Palabra de Dios, tomada del libro de los Hechos de los Apóstoles 2,42-47, en la que afirma que “‘todos los creyentes se mantenían unidos y ponían lo suyo en común’, es decir, que creían y se amaban de verdad, y, además, ‘todos se reunían asiduamente para escuchar la enseñanza de los Apóstoles y participar en la vida común, en la fracción del pan y en las oraciones’, es decir, celebraban la fe. Esto derivaba en que ‘eran queridos por todo el pueblo”.
Hacia el final, le pidió a la Virgen del Valle “que nos enseñes el camino y nos muestres cómo alcanzar el objetivo que nos hemos propuesto de ser más sinodales en nuestro modo de pensar, dialogar, sentir y obrar. No permitas que perdamos el rumbo, ni que la ignorancia o la presunción nos lleve por falsos caminos. Alcánzanos del Espíritu Santo el don del discernimiento para que lo que decidamos no esté contaminado de prejuicios o falsos razonamientos. Condúcenos a la unidad inspirados en tu amor maternal, en tu ejemplo de fe, esperanza y amor y en tu fidelidad a la Voluntad de Dios”.
En el momento de la Adoración a Jesús Sacramentado se rezó la oración por la Canonización del Beato Mamerto Esquiú.
Y luego de la bendición final con el Santísimo, mientras las campanas echaban a vuelo, la Imagen ingresó al templo.

